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Pereyra Lucena repasa su notable historia con la música brasileña
Agustín Pereyra Lucena recopiló 31 canciones de ocho de sus nueve discos en “Díptico”, un álbum doble que es un muy buen pantallazo de lo que hizo y que está presentando en Clásica y Moderna; una propuesta muy recomendable.
Agustín Pereyra Lucena tiene un muy largo recorrido en la canción; pero muy especialmente en la bossa nova. Hace muchos años que se interesó por esta música, se acercó a las mayores figuras brasileñas, se relacionó con ellas y se transformó en un referente argentino de un género que puso una bisagra en el modo de tocar y cantar de nuestros vecinos. En ese viaje de conciertos por todo el mundo, hubo entonces muchas de las piezas fundamentales, pero también muchísimas otras de su propia cosecha, que fue haciendo solo o en sociedad con poetas argentinos y brasileños.
Llegados aquí, el guitarrista, cantante y compositor, pensó entonces que era momento de hacer un repaso, de volver sobre su pasado. Y se dio a la tarea de producir un álbum en el que recopiló 31 temas, a modo de antología, de ocho de sus nueve discos (el LP que hizo con Naná Vasconcelos en 1971, "El increíble Naná, no pudo ser utilizado por un tema de derechos). De eso, resultó un álbum doble que es un muy buen pantallazo de lo que hizo.
Como marcan las leyes del mercado, puesto este "Díptico" en la calle, había que presentarlo. Para eso, organizó cuatro fechas en Clásica y Moderna (ya se cumplieron dos) y convocó a otros tres músicos. Con el flautista y saxofonista Alejandro Santos y con la cantante, flautista y percusionista además de letrista de varios de sus temas- Adriana Ríos, viene trabajando desde hace tiempo. Son dos intérpretes que tienen talento, conocen esa música y a Pereyra Lucena de sobra y son un respaldo excelente para su trabajo. Más cercanamente en el tiempo sumó al pianista Rodrigo Aberastegui, alguien a quien también le sobran recursos técnicos y estéticos.
Como corresponde al espacio intimista del local de Recoleta, Pereyra Lucena puede mezclar cada viernes la charla con el público con las canciones, los solos de guitarra con los momentos grupales, la sutileza de la bossa nova con la percusión brasileña, los temas propios con los clásicos, lo que formó parte de la selección del álbum con lo que no está allí pero que igualmente forma parte de su historia. Muy recomendable.


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