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Pérez Reverte, políticamente incorrecto
“Sin pasado no hay presente”, dijo el novelista “y es por eso que el mundo actual no saca ventajas de las lecciones que deja el ayer”.
PÉREZ REVERTE. El afamado escritor español presentó en los EE.UU. la versión en inglés de “El tango de la Guardia Vieja”.
"El tango de la Guardia Vieja" es una historia de amor que evoca una vieja Europa que ya casi no existe, con conceptos, situaciones y sensaciones que no son habituales para un anglosajón, dice. El autor de "El club Dumas", "La reina del Sur" y la saga de Alatriste está sorprendido porque el inglés ha hecho de "What We Become" un libro diferente a "El tango de la Guardia Vieja". "Hay diferencias, es otro mundo", la traducción transforma al libro, afirma Pérez Reverte, quien encomia la "labor de aproximación" hecha por los traductores. Entre otras cosas, dice, la traducción le ha dado al libro una cierta corrección política. Precisamente Pérez-Reverte, al que le gusta llamar a las cosas por su nombre y hablar sin tapujos, no comulga con la corrección política.
"A mí no me hace falta" ser políticamente correcto, no soy político, ni profesor de universidad, dice, aunque matiza que no se trata de una "provocación", sino que no ve la necesidad de ajustarse a unas normas que "no son la ley". Hay escritores, que no menciona, que han caído en la "esclavitud" de ser políticamente correctos, también hay escritores "destructores", y menciona a Charles Bukowski, que son aceptados como tales y a los que no les reprochan que llamen a las cosas por su nombre. Él no es ni una cosa ni otra, él "cuenta historias" y no dejaría sin escribir una novela en la que el protagonista sea un machista, que fume, beba alcohol y blasfeme sin mesura.
Pero a lo largo de su carrera literaria -hace 20 años se retiró del periodismo, aunque sigue siendo articulista- ha recibido sugerencias, consejos, de los editores para que rebaje el tono o cuente las cosas de una manera menos fuerte. Pérez-Reverte siente que como escritor ha cruzado "una línea", con 15 millones de libros vendidos y sus obras traducidas a 44 lenguas y muchas llevadas al cine y la televisión, en la que no le hace daño una mala crítica. "Al principio la crítica me trataba mal, sobre todo en España", dice este escritor nacido en 1951 en Cartagena, que tiene a Joseph Conrad como el favorito. Sobre su fama de malhumorado y temperamental afirma que se trata de un "personaje" que ha creado para poder decir ciertas cosas y generar debate, sobre todo en Twitter, donde tiene 1,65 millones de seguidores. Pronto se embarcará para un viaje de un mes y medio y no piensa responder un solo correo. A Estados Unidos ha llegado sin computadora. "No hay correo que no pueda esperar una semana", dice convencido de que es necesario mantener "razonablemente a raya el mundo de la inmediatez".


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