Las secuelas de la tan sorpresiva, como profunda, rueda bajista del jueves dejaron sus réplicas sobre las tensas operaciones del viernes. Y esto quedó patentizado en un índice Merval que perforó, aunque levemente, el piso de los 2.000 puntos. Se llegó a estar en 1.999 unidades, capaz de originar derrapes mayores si persiste el nerviosismo, pero gradualmente todo se fue encaminando a un estado de búsqueda de equilibrio, que provenía también desde otros centros. El Dow Jones, con más pena que gloria, acrecentó su negativo anterior en otro 0,23%, soportable. Y el indicador brasileño vivió en un microclima particular: fiesta en las calles, euforia desbordada por haber sido designado el país como sede deportiva, transferido a operadores que también estarían viviendo su propio festejo en el recinto: que se tradujo en el 1,2% de suba en el Bovespa.
Buenos Aires transitó por una última fecha bastante activa, con $ 65 millones de negocios, diferencias bastante parejas de 29 a 34, de alzas y bajas, con un máximo de 2.027 y cierre menor, en 2.024, que dejó el cierre semanal en inexpresivo: 0,09%. Gran repunte en Celulosa, del 14%, Patagonia con casi un 7%, mientras Tenaris no salió de la pendiente, perdiendo un 1,5% y consumiendo 327.000 acciones.
La semana: un mix, entre setiembre y principios de octubre, dejó período semanal muy alterado. Lo mejor en San Pablo, ganando un 1,4%, apenas arriba el Merval con un 0,4%. Y muy castigado el Dow, cayendo el 1,8%. Nada claro; todo condicional. La Bolsa, confusa.
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