Peripecias de “arbolitos” para sobrevivir a controles

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«Cambio, cambio, dólares». Éstos eran típicos sonidos que se oían al transitar la peatonal porteña Florida y sus alrededores hasta hace pocos días. Los «arbolitos» eran un clásico de la zona. Pero en las últimas semanas, estos característicos personajes parecen haber desaparecido ante las restricciones e inspecciones impuestas por el Gobierno para comprar divisas. Aunque, en realidad, no es tan así. Si bien la cantidad ha disminuido, muchos crearon nuevas estrategias para poder seguir con su habitual tarea.

A la pregunta de si sabe dónde están los vendedores de dólares de la City, un lustrador de zapatos que trabaja en la zona respondió que recién llegan a las 19. Sin embargo, detrás de él, en la intersección con la avenida Córdoba y Florida, un grupo de cuatro «arbolitos» intenta pasar inadvertido. Aseguran estar asustados, que no van a vender por ahora y recomiendan intentar realizar la transacción más cerca de la avenida Corrientes. Son muchos más los policías que caminan ahora la zona y un patrullero está estacionado a pocos metros de donde están estos hombres.

En un quiosco de diarios de Florida y Viamonte, su dueño explica la situación: «No se dejan ver hace varios días, están escondidos porque tienen miedo de ir presos». Otro comerciante relató las estrategias que tienen los «arbolitos» en tiempos de controles. Cuando el monto es mucho, envían una moto al domicilio del comprador como si fuera un delivery, cuando es poca plata, los cambios se realizan en quioscos de golosinas, de diarios o escondidos en farmacias. En estos casos, el dólar es tomado a no menos de $ 5 y la mejor forma de llegar a ellos es preguntando en los locales de la zona.

Otro empleado de un quiosco de diarios indicó que hay varios en la esquina de Florida y Lavalle o que se puede comprar en el quiosco de diarios de la esquina de Corrientes. Los «arbolitos» ya no son nada visibles y se mueven de un lado a otro. Es necesario conocerlos de antes o preguntar a los comerciantes para poder llegar a ellos. Reina la desconfianza.

También sobre la peatonal Lavalle hay algunos, inclusive unos pocos se atreven a ofrecer cambio por lo bajo, siempre y cuando la Policía no esté rondando el área. Según un comerciante, había algunos en esa arteria poco antes del mediodía de ayer, pero, en un recorrido realizado por este diario durante la tarde, ya no estaban allí.

«Está complicado», «tienen miedo por lo de la AFIP», «está rejodido» son las respuestas más comunes de los comerciantes de la zona con respecto al paradero de los «arbolitos». Hoy se reinventan en quienes ofrecen tours por la capital o el Tigre, o quienes reparten volantes de shows de tango o restoranes y hasta en improvisados «manteros» que se mimetizan entre tantos que colman Florida. Todo vale para sobrevivir.

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