Nairobi, Kenia - La Corte Penal Internacional para Ruanda (CPIR) condenó ayer a cadena perpetua a Tharcisse Renzaho, de 65 años, ex prefecto de Kigali, acusado de complicidad e instigación en el genocidio desatado en Ruanda en 1994, cuando extremistas de etnia hutu exterminaron a unos 800 mil tutsis y hutus moderados.
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La sentencia sostiene también que Renzaho, coronel del Ejército ruandés y por entonces prefecto de la capital Kigali, es uno de los principales arquitectos de la feroz matanza.
Entre los cargos por los que Renzaho fue condenado está también el de la organización del exterminio de 60 adolescentes que intentaron buscar refugio en la iglesia de la Sagrada Familia, en la periferia de Kigali.
Papel importante
Sobre este hecho puntual, la Corte concluyó que el ex prefecto jugó «un papel importante en el lanzamiento de la operación y hacia el final de ésta».
Además, según el fallo, hizo declaraciones que animaban a violar mujeres y niñas tutsis.
El ex prefecto -que siempre se proclamó inocente- fue arrestado en setiembre de 2002 en la República Democrática del Congo (ex Zaire).
El TPIR, instaurado a fines de 1994 y cuya base de operaciones está en Arusha, Tanzania, emitió hasta ahora 36 sentencias, seis de las cuales son absolutorias.
A fin de año deben concluir los procesos, y en 2010, evaluarse las apelaciones.
Originalmente, el tribunal debía terminar su trabajo hacia finales de 2008.
Los procesos han sido, sin embargo, hasta ahora bastante lentos.