30 de marzo 2011 - 00:00

Persiste levedad bursátil

Persiste levedad bursátil
Inclusive desde las grandes usinas del exterior (donde se buscan los más diversos «motivos» para darle permanente apoyatura a un pasar bursátil que sólo en algunos índices del mundo consigue establecer utilidad en el trimestre) ya los mensajes evidencian desorientación. Sin que se encuentren los necesarios marcos donde el inversor de riesgo pueda intervenir, apoyado en fundamentos sólidos, se reconoce que el final de marzo está envuelto en densa bruma. Al menos, un poco de sensatez, tras utilizar infinidad de artilugios para maquillar la realidad de las economías, sumado a otros hechos graves y de trascendencia. Esto fue el «envoltorio» para una rueda que deparó leves resultados, sumamente trabajosos y sin el concurso de negocios amplios en el respaldo. El Dow Jones concluyó con el 0,67% de incremento, Europa con niveles más opacados, el Bovespa con suba del 0,4%. Y quedando para el Merval mayor una diferencia tenue, del 0,33%, que hasta fue leve baja en el índice de las de sede local.

El indicador principal se acercó demasiado a perforar el piso, con 3.307 puntos, llegó a máximo de solamente 3.327 unidades y para cerrar con 3.324 puntos, de sensación indefinida.

Las diferencias arrojaron 40 papeles a favor, por otros 28 en contra, con menos signos negativos en el panel de líderes -si bien G. Galicia volvió a mostrarse en contra, con el 1,32%-, donde Tenaris jugó a favor nuevamente, con el 1,41%. No varió casi nada el ritmo de negocios, respecto de la primera rueda semanal, situándose en algo más de $ 57 millones de efectivo. Un rango de energía que fue suficiente para deparar una jornada sin cambios de nota -los extremos del Merval dan prueba de ello-, siendo de un trasfondo intrascendente el desempeño general, salvo por casos particulares que se pudieron destacar.

Horas finales de un marzo, y un trimestre donde no hay impulsos firmes para rematar con énfasis lo que ha sido un camino marcado por hechos dramáticos para la humanidad. Y colocando en pozo de incertidumbres, lo que puede derivar en economía y finanzas globales. Nada está claro, ni es pronosticable. La Bolsa, huérfana.

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