20 de junio 2014 - 00:00

PESADILLA BUITRE: Una costosa salida “a la peruana”

Tanto los abogados que representan a la Argentina en Estados Unidos en el "juicio del siglo" contra los fondos buitre como los funcionarios del Ministerio de Economía, así como observadores varios, mencionaban la alternativa de negociación "privada" entre las dos partes (el Estado argentino y los representantes del fondo buitre Elliot). Se habló durante los últimos días sobre la posibilidad de repetir la experiencia del Perú a finales del siglo pasado. Afirman que la historia puede repetirse y que sería la menos pésima de las posibles soluciones. Se trata de una salida muy lejana a lo que hubiera soñado el kirchnerismo hasta hace pocos días, pero que, sin embargo, y a partir del baldazo de agua fría que representó para el Gobierno la decisión de la Corte Suprema de EE.UU., parecería haber tomado otro color. Menos fúnebre que hace unas semanas, pero sin duda lúgubre.

¿Cómo fue aquella solución "a la peruana"? En 1992, el Gobierno de Alberto Fujimori ingresó en el llamado Plan Brady, que obligaba a los países en desarrollo que querían emitir deuda pública a hacerlo bajo la jurisdicción de Estados Unidos. Ese país sobrellevaba un default de la época de Alan García. En 1996, el fondo buitre Elliot, el mismo que venció en el "juicio del siglo", compró esos bonos, a horas de caer en default, a unos u$s 11 millones por un total nominal de u$s 106 millones. Una vez declarado el default, también durante el Gobierno de Fujimori, comenzó un juicio en los tribunales de Nueva York, donde obtuvo sentencia favorable. Perú apeló y el caso llegó a la Cámara de Apelaciones de esa ciudad, la misma que trató el caso argentino. Ante la seguridad de que el fallo volvería a ser negativo, Valentín Paniagua, el presidente que había asumido en lugar del ya caído Fujimori, aceptó una negociación privada con los abogados de Elliot; curiosamente, Ted Olson y Robert Cohen, los mismos que ahora representan al fondo de Paul Singer.

Sólo fueron cuatro semanas de discusiones para que Perú le reconozca al acreedor unos u$s 58 millones de dólares de deuda, los que, luego de la aprobación por parte del Congreso peruano (en esos momentos en plena crisis institucional por la caída de Fujimori), fueron depositados "cash" en una cuenta de un banco de las islas Caimán, con el aval de la Justicia norteamericana. Singer embolsó una ganancia de más del 400% por la operación, lo que lo envalentonó a considerar que eso de comprar deuda latinoamericana a punto de caer en default podría ser un tremendo negocio. Fue así que repitió la experiencia en la Argentina, aparentemente también con éxito.

Entre el caso peruano y el argentino hay igualmente una diferencia importante. Perú arregló antes de la decisión judicial de segunda instancia de la Cámara de Apelaciones de Nueva York terminar con el juicio y negociar una salida con Elliot que derivó en el pago al contado de los u$s 58 millones. Si hubiera continuado hasta el final, y si el Gobierno peruano hubiera apelado hasta la Corte Suprema, el caso argentino habría tenido un antecedente sobre el cual considerar las posibilidades serias de éxito. Al haber abandonado el país latinoamericano la alternativa de recurrir hasta el máximo tribunal, hubiera habido jurisprudencia valiosa. No fue así y la Argentina terminó haciendo historia, por la negativa.

Ahora sería al revés. La experiencia peruana podría servirle al país en las negociaciones que seguramente la semana próxima iniciarán ante el juzgado de Thomas Griesa la Argentina y los representantes de los fondos buitre. Definirán cómo pagarles los casi u$s 800 millones que Elliot tiene en su poder de bonos argentinos comprados a menos de u$s 40 millones.

Para Elliot, América Latina es una tierra de éxitos. Le ganó mucho dinero a Perú, luego de haber pasado su expertise por Panamá, Nicaragua y Ecuador. Y ahora tiene en sus redes a la Argentina. Ganó millones de dólares comprando deuda a horas de caer en default o luego de la declaración de la imposibilidad de cumplir con los compromisos. Luego apareció Singer y su fondo Elliot. Ahora, gracias a haber ganado el "juicio del siglo", con la ley a su favor.

@cburgueno

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