Caracas - La productora de gas y petróleo Rosneft no planea realizar desembolsos anticipados a la petrolera venezolana, afirmó el vicepresidente de la firma rusa, Pavel Fyodorov, al confirmar que la firma ya ha entregado a la empresa estatal alrededor de u$s6.000 millones. Rosneft había entregado el dinero como parte del acuerdo de compra de crudo a la compañía, pese a las complicaciones que está viviendo el país.
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El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, está tratando de convertir a PDVSA en un bastión de apoyo para sobrevivir a los meses de protestas callejeras y a la economía, que se encuentra en recesión. El creciente énfasis en la política en detrimento del desempeño está contribuyendo a un rápido deterioro de la industria petrolera de Venezuela y a la fuga de talentos en la empresa. Los gerentes hasta amenazaron a los trabajadores con despedirlos, a menos que fueran a votar a fines de julio en la polémica elección de la Asamblea Constituyente.
La producción de crudo venezolana está camino a cerrar el 2017 en mínimos desde hace 25 años, pero el gobierno aún depende en gran medida de PDVSA como su motor financiero. Eso deja a la gerencia en un equilibrio precario y fuentes aseguran que las facciones políticas están cada vez más encerradas en las luchas de poder dentro de la empresa. Mientras tanto, la infraestructura de la compañía se está desmoronando, los taladros activos están en mínimos históricos y las refinerías están funcionando a una fracción de su capacidad.
Es más, si Estados Unidos decide concretar su amenaza de imponer sanciones al sector petrolero de Venezuela, una PDVSA convulsa probablemente tendrá más dificultades para responder. "Tanto la creciente falta de experiencia gerencial, como la fragmentación de la jerarquía dentro de PDVSA en feudos, lo harían realmente difícil", sostuvo Francisco Monaldi, un experto petrolero del Baker Institute en Houston.
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