26 de agosto 2009 - 00:00

Piden muerte para disidente iraní

 Teherán - Un fiscal iraní pidió ayer la «pena máxima» para un importante líder reformista acusado de actuar en contra de la seguridad nacional, un crimen que puede ser castigado hasta con la muerte, en el cuarto juicio masivo a disidentes desde la disputada elección presidencial.

Frente al juez desfiló una tropa de políticos y periodistas que desempeñaron algún papel a lo largo de los ocho años de Gobierno de Mohamad Jatamí, quien respaldó a los dos principales candidatos presidenciales supuestamente derrotados, Mir Husein Musavi y Mehdi Karrubí. Entre los encausados sobresalía la figura de Said Hayarian, antiguo asesor de Jatamí, que quedó postrado en una silla de ruedas tras ser tiroteado en 1999 frente a la sede de la Municipalidad de Teherán.

Según la agencia de noticias local Fars, Hayarian confesó su deseo de desligarse de su partido «debido a la corrupción» y pidió «perdón» a los iraníes «por el daño infligido a la sociedad». Minutos antes, la fiscalía había alegado que existían pruebas que demostraban que el activista era «uno de los cerebros del intento de golpe de Estado» incruento.

Las destacadas figuras de la oposición se encuentran en el banquillo de los acusados por supuestamente haber tramado un complot contra la República Islámica «con los medios de información occidentales y con embajadas de las potencias coloniales», entre otros delitos. «El fiscal pidió la pena máxima para Hayarian, considerando la importancia del caso», informó la agencia oficial de noticias IRNA.

El resultado de la elección sumergió a Irán en la más seria crisis interna desde la Revolución Islámica de 1979, exponiendo profundas divisiones en su elite religiosa gobernante y aumentando las tensiones en sus relaciones con Occidente.

Agencias Reuters y EFE

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