30 de junio 2009 - 00:48

Piden prisión perpetua para el tirador de Belgrano

El fiscal Carlos Jiménez Bauer solicitó ayer que Martín Ríos, el «tirador de Belgrano», sea condenado a la pena de reclusión perpetua por el homicidio del joven Alfredo Marcenac, ocurrido en julio de 2006, y criticó duramente a algunos peritos que dictaminaron que era inimputable.

Refiriéndose a esos peritos, el fiscal los calificó como «jinetes del Apocalipsis» y los acusó de haber «inventado» ese diagnóstico. El Tribunal Oral Criminal Nº 12 dará la posibilidad a Ríos de dar sus últimas palabras mañana a partir de las 9, tras lo cual se prevé que se dará a conocer la sentencia. También el fiscal requirió como medida alternativa que Ríos sea internado en caso de que el Tribunal lo declarase inimputable.

Por su parte, las dos querellas, Jorge Battilana (representante de la joven herida en una confitería de Cramer y Juramento por Ríos) y la de Martín Carabelli (patrocinante del joven Mariano García Tejera, también atacado en esa ocasión), coincidieron en solicitar para el imputado la pena de 20 años de prisión por el delito de tentativa de homicidio agravado por placer, en concurso real con portación ilegal de arma de guerra.

En su alegato de poco más de una hora, el fiscal remarcó que Ríos «no es esquizofrénico, sino que tiene trastorno de su personalidad», y aprovechó a peritos que sí dictaminaron a favor de la inimputabilidad de haber «construido un diagnóstico». Para Jiménez Bauer, «Ríos actuó bajo una enfermedad, probando los límites de la impunidad de su acción, de hasta dónde podía llegar, pero eso no lo hace inimputable». Además, aseguró que el acusado «tira para descargar su mórbido, no lo puede impedir, pero sabe del disvalor de su acción».

También criticó a los peritos médicos por basar su informe en «los dichos del propio Ríos y en los de su familia, y sobre la impresión que tienen de él. Le pusieron el sello de esquizofrénico a alguien que no se sabe si lo es», fustigó Jiménez Bauer, quien aseguró que hay «simulación» en la conducta de Ríos, quien ayer fue obligado a estar presente en la sala, y en todo momento no dejaba de mover su pierna izquierda, y mantuvo su mirada dirigida al piso.

Además, criticó a los profesionales que realizaron la segunda junta médica y determinaron que Ríos es inimputable por «haber seguido» la opinión del perito de la defensa Mariano Castex. Ríos «habla de lo que le conviene, y de lo que le interesa, y tiene un lenguaje coherente y selectivo», indicó el representante del Ministerio Público Fiscal, para quien el hecho de que el acusado no hable no implica «interrupción de pensamiento», tal cual lo dijeron los expertos, sino «simplemente mutismo».

Al final, el fiscal leyó una carta que escribió el padre de Marcenac, Adrián, a los pocos días de perder a su hijo, y donde recordaba que era un «joven lleno de proyectos y que era una persona muy especial», lo que hizo lagrimear a la madre y la hermana de la víctima. «No hay pena que pueda redimir a Ríos ni reparar a la familia Marcenac», abundó Jiménez Bauer.

Por último, el abogado defensor Augusto Coronel recalcó que quienes dictaminaron inimputable a Ríos son «médicos forenses», y en ese sentido expresó: «Da que pensar que tantos profesionales se puedan equivocar. El fiscal ha tomado las conclusiones de la minoría (de los peritos)», añadió Coronel, quien reiteró que Ríos es «inimputable», tras lo cual solicitó la absolución del acusado. Mañana Ríos tendrá la posibilidad de dar sus últimas palabras, aunque se prevé que no use ese derecho, tras lo cual se espera que el Tribunal dé a conocer la sentencia, previo a resolver si el acusado es o no inimputable.

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