9 de enero 2013 - 00:00

Piden prórroga para la jura de Chávez. La región apoya, pero reclama plazos

Nicolás Maduro, vicepresidente y heredero político nombrado por Hugo Chávez, gobernará en ausencia del presidente venezolano. La oposición rechaza esa interpretación de la Constitución y afirma que debería hacerlo el jefe de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y llamar a nuevas elecciones.
Nicolás Maduro, vicepresidente y heredero político nombrado por Hugo Chávez, gobernará en ausencia del presidente venezolano. La oposición rechaza esa interpretación de la Constitución y afirma que debería hacerlo el jefe de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y llamar a nuevas elecciones.
Caracas - El Gobierno de Venezuela informó ayer oficialmente que Hugo Chávez no podrá jurar mañana su cuarto mandato, por lo que el presidente, a través de su vice Nicolás Maduro, solicitó permiso a la Asamblea Nacional para tomar posesión más tarde, sin fecha precisa, ante el Tribunal Supremo de Justicia.

«El comandante presidente ha pedido informar que, de acuerdo con la recomendación del equipo médico, el proceso de recuperación posquirúrgico deberá extenderse más allá del 10 de enero del año en curso, motivo por el cual no podrá comparecer esa fecha ante la Asamblea Nacional», informó el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, confirmando lo que era una presunción generalizada. Chávez vive un complicado postoperatorio tras ser sometido el 11 de diciembre a la cuarta intervención en menos de dos años por un cáncer no especificado en la zona pélvica. Por esa circunstancia, «se invoca el artículo 231 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a objeto de formalizar, a fecha posterior, la juramentación correspondiente ante el Tribunal Supremo de Justicia», agregó Cabello, un hombre clave del chavismo. En consecuencia, seguirá a cargo del Gobierno el actual vicepresidente Nicolás Maduro, designado por Chávez como candidato en caso de eventuales nuevas elecciones anticipadas.

Estacionario

Según el último informe médico difundido la noche del lunes por el Gobierno, «el mandatario se encuentra en una situación estacionaria» tras la insuficiencia respiratoria que sufrió a fin de año por una severa infección pulmonar.

La no asunción de Chávez, sin que se defina cuándo podrá jurar o se active el mecanismo de sucesión y llamado a elecciones genera incertidumbre. Para la oposición, si no asume temporariamente Cabello y cesa el gabinete en funciones se trata de una ilegalidad o, lisa y llanamente, de un quebrantamiento institucional.

En cambio, para el chavismo es sólo un inconveniente formal generado por una situación excepcional, y apela al apoyo de gobiernos de la región para dar amparo al proceso. En diferentes grados, la mayoría de los Ejecutivos latinoamericanos respaldaron los pasos dados por Cabello y Maduro.

Los presidentes de Bolivia y Uruguay, Evo Morales y José Mujica, participarán mañana en Caracas de los masivos actos organizados por el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela.

De su lado, el Gobierno de Brasil, referente de la región y principal socio del Mercosur, considera como constitucional una prórroga por 90 días de las funciones del Gobierno venezolano, con posibilidad de extender la licencia por otros tres meses. Marco Aurelio García, influyente asesor de Relaciones Exteriores de Dilma Rousseff, quien estuvo en La Habana en los días de año nuevo para interiorizarse de la salud de Chávez, defendió esta teoría a su llegada a Brasilia, pero especificó que debe ser establecido un «plazo prudencial» para determinar si el mandatario está capacitado para ejercer funciones en los términos estipulados en la Constitución (ver aparte). La actual situación en Venezuela es un proceso «cubierto perfectamente por los dispositivos constitucionales», enfatizó García.

Sobre este tema, Dilma Rousseff enfrenta, por un lado, los cuestionamientos de la oposición interna y de la prensa más crítica, de marcado tono antichavista, a la vez que pone en juego su liderazgo en resguardo de las cláusulas democráticas en los bloques Mercosur y Unasur. «Habría una preocupación en el Gobierno brasileño, en el Mercosur, en la Unasur, si hubiese un proceso de inestabilidad concreta en Venezuela, y esto no está ocurriendo», aseguró García.

Ausencias

Por lo pronto, no está prevista representación de alto nivel del Gobierno de Rousseff en los actos de mañana, así como tampoco de su par argentino. Si bien Cristina de Kirchner viajará a La Habana, no está contemplada escala alguna en Caracas, ni de la Presidente, ni del vicepresidente, Amado Boudou, ni del canciller Héctor Timerman, y anoche se evaluaba la presencia de un funcionario de menor rango. García explicó que «no hay tradición de presencia (de presidentes brasileños) en la investidura de los presidentes venezolanos». La situación es delicada para los gobiernos del Mercosur, en momentos en que Paraguay permanece suspendido por haber quebrantado la cláusula democrática. Tampoco concurrirá a Caracas el ecuatoriano Rafael Correa, pero sí lo hará su canciller, Ricardo Patiño. La Casa Blanca evitó una postura jugada en consonancia con el antichavismo. La vocera del Departamento de Estado Victoria Nuland se limitó a reiterar que se trata de «un asunto que concierne a los venezolanos». «Estamos observando el debate entre los venezolanos y nuestra principal preocupación es que se escuche a todas las voces», indicó. «Obviamente, como con cualquier persona, estamos sufriendo lo que él sufre, preocupados por su salud y le deseamos una pronta recuperación», aseguró Nuland respecto de Chávez.

Agencias Reuters, EFE, AFP, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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