29 de enero 2010 - 00:00

Pinamar: un espejo de la confusión K

Un candidato -Blas Altieri- con chances que se resiste a mostrarse con los Kirchner. Otro -Roberto Porreti- con alguna expectativa electoral, pero con riesgos de ser excluido por la Justicia. Un tercero -Miguel Cabral- y quizá un cuarto -Hugo Farragut- que apenas rankean.

El primer turno electoral de 2010 para elegir intendente de Pinamar es el reflejo perfecto de la confusión K que contagia al peronismo oficial y enfrenta al Gobierno de Cristina de Kirchner y Daniel Scioli con la posibilidad de una derrota, sintomática, en las urnas.

Anoche cerró el plazo para la inscripción de alianzas electorales, y el PJ, que preside Alberto Balestrini, mandó a escribir el Frente Justicialista para la Victoria como parte de la fusión temporal entre el peronismo y el Partido de la Victoria.

Acuerdo

De ese ensamble, sin embargo, no participó el vecinalismo de Altieri, que aparecía, hasta hace 48 horas, como el candidato de un sector del oficialismo en Pinamar. Concretamente: el ex intendente había sellado un acuerdo con el gobernador Daniel Scioli.

Pero el martes pasado, la cúpula del PJ contaminó ese pacto al resolver que el peronismo impulsaría un candidato propio en Pinamar. Significa, de facto, prácticamente la exclusión de Altieri, porque, llegado el caso, lo obligaría a ir con el sello K, posibilidad a la que se resiste.

Al margen de la ortodoxia pura -el PJ tiene como matriz encabezar los frentes-, hubo un pase de factura de Balestrini a Scioli porque el gobernador avanzó, sin consultar al vice, en el entendimiento con Altieri basado en la creencia de que Altieri es un candidato ga-nador.

Aunque la presentación de candidatos es a fines de febrero, y hasta entonces podría -aunque parece complejo- llegarse a un acuerdo entre el PJ y Altieri, la posibilidad de una fractura está latente lo que, llegado el caso, aleja la chance de un triunfo K.

Hay, además, otro capítulo ardiente. A Porreti le auguran un rechazo judicial, porque la convocatoria es para completar su propio mandato. De todos modos, el intendente destituido se prepara para dar esa batalla e, incluso, para ir por fuera del PJ de ser necesario.

Con eso se dispersaría más el voto teóricamente oficial e incrementaría la posibilidad del panradicalismo que repite el esquema del Acuerdo Cívico y ofrece una sola opción: Mercedes Taurizano. ¿Y si surge, como sorpresa, el PRO con el concejal Javier Paso?

El riesgo de una derrota se refuerza, entonces, por la división en el peronismo expresada en la tensión Balestrini-Scioli, la imposibilidad del PJ de aportar, por sí mismo, un candidato ganador y el peso, además, del apellido Kirchner.

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