30 de diciembre 2011 - 00:00

Piñera pierde dos ministros más y su popularidad se hunde al 23%

Al asumir el poder, Sebastián Piñera prometió una serie de cambios políticos y sociales destinados a moderar los aspectos más duros del llamado modelo chileno. Impedido de cumplir por el carácter de sus apoyos políticos, enfrenta ahora el enojo de una población decepcionada.
Al asumir el poder, Sebastián Piñera prometió una serie de cambios políticos y sociales destinados a moderar los aspectos más duros del llamado modelo chileno. Impedido de cumplir por el carácter de sus apoyos políticos, enfrenta ahora el enojo de una población decepcionada.
Santiago - Los ministros de Educación y de Agricultura de Chile, Felipe Bulnes y José Antonio Galilea, respectivamente, renunciaron ayer a sus cargos, agravando la crisis de Sebastián Piñera, que cayó a un pozo de sólo un 23% de respaldo popular.

Bulnes, quien antes se había desempeñado como ministro de Justicia, había asumido el 18 de julio pasado en reemplazo de Joaquín Lavín, exalcalde de Santiago, cuestionado por los estudiantes por sus vínculos con una universidad privada.

Tras cinco meses en el cargo, Bulnes dejó el cargo por «razones personales», explicó el vocero de La Moneda, Andrés Chadwick. Los mismos motivos esgrimió el ministro de Agricultura.

Bulnes será reemplazado por Haral Beyer, ingeniero comercial y experto en temas de educación del privado Centro de Estudios Públicos (CEP), mientras que el cargo del ministro Galilea será ocupado por Luis Mayol, hasta ahora presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y propietario de varias firmas agrarias.

Bulnes se reunió apenas en dos ocasiones con los dirigentes estudiantiles, que cortaron el diálogo por considerar que el Gobierno no tenía intención de avanzar en las reformas propuestas. De acuerdo con analistas, Bulnes habría renunciado debido al poco espacio que tenía para negociar con los manifestantes, que ya anunciaron continuarán con sus protestas el próximo año.

Su reemplazante en el cargo, un académico de larga trayectoria, fue inicialmente bien recibido por los dirigentes estudiantiles. «Es una persona que se ha preocupado por la educación, que ha estudiado el tema y tiene una posición, por lo que vamos a tener las ideas más claras», comentó Gabriel Boric, nuevo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), la más importante del país.

El ajuste ministerial, el cuarto desde que Piñera llegó a La Moneda en menos de dos años, era un secreto a voces y el propio mandatario había comentado el miércoles que los cambios se hacen «cuando son necesarios pero no se anuncian con antelación».

El reclamo estudiantil, en un país que tiene uno de los sistemas educativos más regresivos del planeta, despertó una amplia adhesión ciudadana y, en contraste, desplomó la popularidad del presidente Piñera, que ha respondido a las demandas estudiantiles con una serie de proyectos de ley que mejoran parcialmente el sistema pero que no resuelven los temas fundamentales.

Producto de las reformas impuestas por la dictadura de Augusto Pinochet, que redujo a menos de la mitad el aporte público a la educación e impulsó el ingreso de los privados en ella, hoy sólo el 40% de los alumnos chilenos asiste a colegios públicos gratuitos, mientras no existe esa posibilidad a nivel superior. En la universidad una carrera considerada barata cuesta unos u$s 5.000 por año.

De acuerdo con un sondeo del Centro de Estudios Públicos (CEP), difundido ayer, Piñera es el mandatario con más baja popularidad desde el retorno a la democracia en 1990. El estudio reveló que es el primer presidente de derecha en ser elegido democráticamente desde 1958, obtiene sólo un 23% de aprobación de la ciudadanía. O sea que registra además un nivel histórico de desaprobación que alcanza el 77%.

En el Gobierno de centroderecha señalaron que el sondeo del CEP corresponde a «una foto de un momento», al aludir que las protestas de los estudiantes han mermado. «Creemos, en este caso, que la foto que se ha entregado en el día de hoy es una foto antigua, tenemos encuestas posteriores que han sido de conocimiento público que le dan al Gobierno una adhesión muy superior», subrayó Chadwick.

A pesar de esta nueva baja histórica, analistas estiman que el país está lejos de un vacío de poder. «Esto no presenta ningún tipo de riesgo político, aunque igual es una mala noticia», dijo el analista Ricardo Israel de la Universidad Autónoma, en Santiago.

Una de las figuras que emergió tras las demandas educacionales es la dirigente estudiantil Camila Vallejo, que en la encuesta CEP asomó como la cuarta mejor evaluada, con una adhesión del 44%, en una lista encabezada por la expresidenta Michelle Bachelet, con un 82% (ver aparte).

Entre las figuras políticas más importantes de la coalición oficialista, el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, lidera la evaluación con un 66%, lejos del 81% que alcanzó tras liderar el rescate de 33 mineros enterrados en un yacimiento el año pasado.

Agencias EFE, ANSA, AFP y Reuters

Dejá tu comentario