Antimacristas nostálgicos de principios de siglo y fundamentalmente alejados del kirchnerismo, buscan ahora un lugar de reencuentro en las boletas electorales de la Ciudad de Buenos Aires.
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Una buena porción de lo que fue el Frente-Grande de Carlos Chacho Alvarez pareceahora querer «volver a la fuentes» a propósito del año electoral que se avecina, aunque los trámites refundacionales no incluyen, claro, ni al propio Chacho -hoy aquejado de una delicada dolencia- ni a otros ex chachistas que tienen cargos en el gobierno de Cristina de Kirchner.
A esa reaparición está convocando, en principio, la agrupación que pilotean Claudio Lozano, el director de cine Fernando «Pino» Solanas y el legislador porteño Martín Hourest. Los últimos contactos de ese grupo se referencian con el diputado porteño Aníbal Ibarra, un exiliado de la llamada transversalidad del oficialismo nacional, a quien Néstor Kirchner trata ahora de enemigo poniéndole como consigna a su tropa que reúna a todos los aliados posibles, menos a ese diputado y su familia.
Efecto de la crisis del campo, el alejamiento de Ibarra como aliado del kirchnerismotambién ha llevado a su hermana Vilmaa sumarse a un bloque crítico en el Congreso. Pero la cercanía de la senadora Ibarra con el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la estaría excluyendo del proyecto que tiene como candidato a Solanas en la Capital Federal.
Pero no es lo único. También el juez de la Corte Eugenio Zaffaroni viene conversando con algunos referentes del llamado centroizquierda de la Ciudad. Zaffaroni fue estatuyente, como Hourest e Ibarra, y además ocupó una banca en la Legislatura porteña como jefe de bloque del Frente Grande, en tiempos de la sociedad de Chacho con Fernando de la Rúa, en lo que fue la extinta Alianza.
EL juez abandonaría la Corte y se reciclaría en la política, para lo cual estaría retomando sus vínculos con porteños ex compañeros de ruta. Zaffaroni ya ha demostrado su oposición a varias medidas del gobierno y se recuerda por estos días que para ingresar a la Corte debió pagar una deuda previsional, que según confió no había saldadopor descreer del sistema jubilatorio estatal, entre otros temas que lo distancian hoy de Cristina de Kirchner.
El sábado se realizará un seminario en el Colegio Nacional de Buenos Aires del que participarán algunos ex alumnos, aunque la movida no es escolar. La jornada a la que convoca el espacio de Solanas tiene por título «Para qué sirve el centroizquierda» y amenizará con paneles reflexivos que intentarán dar una respuesta, por ejemplo, a «por qué la derecha puede organizar coaliciones estables y nosotros no».
Una entrega sabatina que más que catarsis intentará nuclear a distintos personajes. Al cierre, por caso, concurrirán el propio Ibarra y también Lozano.
Según sondeos a los que fue sometido, Pino Solanas tendría muchas chances de obtener una banca en las legislativas de 2009, que contaría con la adhesión, además, de algunos kirchneristas desencantados, si es que el grupo no los veta. Pero los planes los puede malograr Mauricio Macri, si desdoblada las elecciones; en ese caso Solanas iría de candidato a legislador, pero no hay reemplazo todavía para una cabeza de lista en Diputados.
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