14 de septiembre 2009 - 00:00

PJ: avanzan díscolos y miran a Cobos de reojo

Felipe Solá
Felipe Solá
Julio Cobos, escoltado por Mauricio Macri, Francisco de Narváez y la UCR oficial, concentró la atención de los flashes. Pero, a esa hora, secretamente, en Santa Fe se desarrollaba otra cita entre otros dos presidenciables, en este caso, ambos peronistas y anti-K.

No hubo una pizca de casualidad en la ausencia de Carlos Reutemann y Felipe Solá, los cumbristas paralelos, en la reunión del jueves pasado en el despacho del mendocino en el Senado. Pudieron mudar hora y lugar de su cita, pero, premeditadamente, no lo hicieron.

A pesar de las señales a favor de la unidad de la oposición, Solá y Reutemann se movieron en sintonía: interpretaron que la jugada del vice, aunque auténtica en su origen, no hacía más que servirle en bandeja una especie de jefatura informal de la oposición.

Más allá de sus devaneos, Lole no quiere hacer esa concesión. Solá, más convencido de jugar en 2011, menos que menos. De hecho, remando en un océano de arena, el ex gobernador bonaerense se esmera por juntar al PJ díscolo disperso en un único bloque parlamentario.

¿Por qué, después de hacer esa costura, todavía incierta, ir a cederle a Cobos el trono del más anti-K de los anti-K? Lo mismo cabe para Reutemann, que se volvió un experto en los mensajes oblicuos: llama a «recuperar la provincia» para el PJ, dice que Solá fue a «buscar una candidatura presidencial» y cambia de libreto según el interlocutor. ¿Veloz aprendizaje de peronismo?

Los disidentes, en tanto, corren de atrás en la cruzada anti-K, no porque sean menos críticos que el cobismo, la UCR o el PRO, sino porque atomizados -admite, angustiado, Solá- pierden potencia. Por eso insiste en reunir a todos en un bloque y juntar, contando a los puntanos, unos 40 diputados del peronismo no kirchnerista.

El bonaerense anduvo por Santa Fe y pasó, además por Entre Ríos, donde estiró su romance espasmódico con Jorge Busti -hace un mes ni se hablaban; ahora se ven cada tres días-, quien, además, lo incentivó a salir a caminar por las provincias y le prometió, incluso, que le hará de lazarillo en algunos territorios poco explorados por Solá.

El ex gobernador volvió conforme, aunque sin precisiones de Santa Fe luego de su reunión con Reutemann, aunque, por alguna razón -quizá por el empujón de Busti-, está más motivado a insistir con su postulación para 2011 y, en paralelo, para abrochar al PJ disidente.

«No me interesa conducir el bloque. Lo que quiero es que nos juntemos para ser una fuerza compacta», promete Solá a quien lo consulta. Parece sincero: si el peronismo anti-K no logra, siquiera, tener entidad legislativa, quedarán más relegados detrás de Cobos.

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