PJ: cumbre en marzo con duelo latente por futuro recambio

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Hugo Moyano tendrá, al fin, un mínimo show de despedida. Y en ausencia: en marzo, el PJ bonaerense se notificará de su renuncia a la jefatura partidaria y entronizará a Cristina Álvarez Rodríguez, tercera en la línea de sucesión, al frente del Consejo.

La cita -un formalismo para recibir las dimisiones de los consejeros gremiales y reordenar la mesa de conducción- anticipa una disputa latente: el formato, las figuras y, sobre todo, el calendario de la elección de la futura conducción del partido.

Será, además, la primera cumbre del Consejo desde principios del año pasado cuando Moyano lo reunió para convocar al Congreso partidario en la previa de las internas. Aquel fue el tercer capítulo de la temporada del camionero al frente del PJ de Buenos Aires.

Álvarez Rodríguez, ministra de Gobierno de Scioli, se convertirá en el segundo reemplazo partidario tras el ACV de Alberto Balestrini que derivó en el ascenso del jefe de la CGT que ahora, renunciado, delega el mando en quien fue protegida del matancero.

Agenda

El protocolo y el ritual al que convocará Álvarez Rodríguez, al margen de cumplir el simulacro de resucitación del PJ bonaerense, pone en agenda una discusión de mayor profundidad: el control, a mediano plazo, de la estructura y el sello partidario.

A pesar de que, almanaque en mano, es una discusión prematura, aparecen varias visiones sobre el proceso. Veamos: 

  • Daniel Scioli, que hizo una módica gestión para evitar que Moyano pegue el portazo al PJ nacional, pero dijo «entender» su decisión de abandonar el bonaerense, ya notificó su voluntad de unificar en su figura el doble rol de gobernador y presidente del partido, mecanismo que rigió con Antonio Cafiero y Eduardo Duhalde, pero se abortó con Carlos Ruckauf y no lograron reinstaurar ni Felipe Solá ni el propio Scioli. El gobernador fantasea con un esquema lineal: Cristina al frente del PJ nacional y él en bonaerense. El gobernador plantea, en estos términos, la conveniencia de que la renovación de autoridades de ambos partidos se haga en simultáneo.

  • Enfrente, su vice, Gabriel Mariotto, plantó banderas en dos cuestiones: sugirió anticipar la elección de las nuevas autoridades tras la renuncia de Moyano y avisó que le gustaría emular el esquema que le permitió a Balestrini en el pasado reciente presidir el PJ. Esto último depende, ante todo, de cómo evolucione la relación entre la Casa Rosada y La Plata, lo cual puede determinar que se convierta en otro frente de batalla o en una nueva instancia de acuerdo entre los integrantes de la fórmula. La cuestión de las fechas se topa con la resistencia silenciosa de los intendentes. 

  • Ésa es otra perspectiva sobre el tema partidario: los caciques territoriales pretenden dormir la discusión del PJ para 2013 con el argumento de que cumplir los plazos fijados -los mandatos vencen en diciembre- reactivará las disputas en los distritos, lo que podría complicarles la gestión. Subyace otra cuestión: los intendentes, en general, no quieren quedar embretados en la pulseada entre Scioli y Mariotto, por lo que observan que una discusión en el partido podría enturbiar todavía más esa relación.

  • Aparecen, además, otros protagonistas: en particular, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que mantiene un bloque importante de poder en la provincia, y el jefe de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, ambos con explícitas pretensiones en Buenos Aires. Al margen de su histórico enfrentamiento, aparecen como expresiones puristas K en la provincia y con alianzas puntuales. Domínguez, por caso, «linkea» con Amado Boudou, quien encabeza una expansión en territorio sciolista. Para todos -Scioli, Mariotto, Domínguez y Randazzo- y para otros como Sergio Massa, la discusión del PJ puede ser el anticipo de la pelea por la sucesión en 2015.
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