26 de noviembre 2009 - 00:00

PJ impone reforma, último grito de la “supermayoría”

Margarita Stolbizer
Margarita Stolbizer
En un despliegue que en poco tiempo invitará a la nostalgia, el PJ bonaerense sentará hoy 32 senadores sobre 46 para aprobar la reforma política provincial, en la que será la penúltima ostentación de la «supermayoría» de la que gozó el oficialismo desde 2007.

El show aportará un exceso: entre los 32 estará Cristina Tabolaro, en reemplazo de Aldo Sivero -que renunció para ir al BAPRO-. La ex titular de Minoridad será senadora por 13 días, lo que le bastará para cobrar por dos años media dieta como fugaz ex legisladora.

Un veloz OK a la reforma política que Alberto Balestrini apuró como si fuese su pasaporte al bronce, y la aprobación de los pliegos de Sivero, Carlos Fernández y Rafael Perelmiter para el Provincia, será la penúltima sesión del PJ con margen para tejer y destejer a su antojo.

Carreteras

Hay una estación posterior prevista para avalar la reconcesión de las rutas 2 y 11, y para completar la mesa del BAPRO, adonde pretende perdurar Dámaso Larraburu aunque asoma la chance de que el cuarto escalón se complete con un radical. ¿Será el marplatense Jesús Porrúa?

El dato, para algunos anecdótico, no es menor: a partir del 10 de diciembre, el oficialismo pasará de 32 a 19 senadores provinciales y se derrumbará de casi 50 -arrancó con más de 60, pero sufrió varias purgas- a 35 diputados. Otro frente abierto para Daniel Scioli.

Al punto que, en la Cámara baja, Raúl Pérez hace cálculos para tratar de garantizar que la reforma que votará el bloque que preside Osvaldo Goicoechea pase, luego, por Diputados. Otros, como Tabolaro, sólo piensan en el día después: por eso, sorprende el silencio radical.

Ayer, de paso por La Plata, Margarita Stolbizer cuestionó la reforma versión Scioli

-aunque los cerebros fueron Federico Scarabino y Ulises «Coco» Giménez, siempre asistidos por Jorge Landau- pero se tuvo que conformar con el respaldo de los suyos: la UCR prefirió el bajo perfil.

Futuros ex, muchos senadores se garantizaron conchabos para no quedar a la deriva el 11 de diciembre. A algunos, como Mariel Urruti -una protegida de Walter Abarca, a su vez protegido de Kirchner, por lo que ligó un despacho en la Jefatura de Gabinete- directamente le crearon cargos a medida.

Otros que no padecerán el síndrome de la ausencia de chofer y celular gratis serán Javier Maza, con destino en el IPS, y José Molina a Medioambiente. El radicalismo también ordena a los propios: a Diego Rodrigo le reservan una oficina en el Grupo BAPRO. Un clásico.

Bondades

Tanta bondad oficial quizá se refleje en el recinto si hoy, tras algún cambio -como bajar el mínimo de votos exigido en la interna-, además de los 32 del PJ se juntan votos de la UCR más otros legisladores que le encuentran bondades irresistibles al proyecto del PJ.

En la práctica, hay algunos datos para seguir de cerca:

  • El modelo bonaerense limita la normativa a la convocatoria de la primaria, casi supeditando el esquema a la adhesión al calendario nacional. Fija, de hecho, un solo plazo: que el llamado a la interna se debe hacer entre 120 y 150 días antes de la interna, pero no estipula si ésta debe ser 30 o 60 o 7 días antes de la general. Derivación: habrá que recurrir a la ley de simultaneidad que limita la distancia entre la interna nacional y la provincial a un puñado de días.

  • Así y todo, queda abierta la posibilidad para que la votación no sea simultánea. Es más: como tampoco está atada la general, aunque con Kirchner en el poder difícilmente se separa la bonaerense, es técnicamente factible que los bonaerenses tengan que votar 5 veces en 2011. En dos internas con fechas distintas, en la general de gobernador, en la presidencial y en un eventual balotaje.

  • Perduran, en tanto, algunas incompatibilidades. La primaria provincial prevé que los votantes se excusen, previo registro, de votar, alternativa que no contempla la nacional. Si la elección es en la misma fecha, excusarse de la primera será un sinsentido porque igual estará obligado a votar en la segunda.

  • Brumosa, plagada de «atajos», la norma no clausura la existencia de colectoras. Aunque sugiere que cada candidato a gobernador deberá tener u solo candidato a intendente, y viceversa, hay cláusulas gatillo y rebusques que permitirán que las colectoras existan. De hecho, la reforma nacional permite que un candidato a presidente tenga más de una lista a diputado nacional. ¿Por qué se prohibiría a nivel distrital?
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