- ámbito
- Edición Impresa
Plan Solá: armar el bloque que desempate en Diputados
Felipe Solá, Carlos Kunkel, Agustín Rossi
Agustín Rossi, jefe del bloque kirchnerista, se apuró ayer a darle la bienvenida a Solá, aunque puede haber en esa declaración algún apresuramiento motorizado por el optimismo. El exgobernador y diputado sin duda comenzará a militar inmediatamente a favor de los intereses de Cristina de Kirchner en el Congreso, pero lo hará seguramente con bancada propia, unipersonal o no, sin fundirse con los conflictos que carga el bloque oficialista. Esa estrategia se completa con la ilusión de pasar a ser el bloque que desempate en Diputados (nada más rentable, sobre todo si se hace a favor del Gobierno), reorganizando un «barrio chino» que en épocas de Carlos Menem tantas alegrías trajo a sus integrantes.
Es algo parecido a la estrategia del Gobierno con el centroizquierda y la izquierda leales al kirchnerismo que jugaron siempre junto al Gobierno pero en bloques aliados y dentro de la estructura oficial.
Festejo
Para Rossi, de todas maneras, todo es festejo ante la posibilidad de recuperar el quórum propio. Difícilmente lo logrará en las urnas el 23 de octubre, pero entre lo que sume allí el Gobierno y lo que levante con el mediomundo en el recinto se puede garantizar un año más tranquilo en Diputados.
«Si hay hechos que lo hicieron reflexionar, bienvenido», saludaba ayer Rossi a Solá. Recordó que siempre tuvo «una relación personal buena y de respeto», aunque aclaró que no compartió «su decisión en 2008 y 2009» cuando decidió pasarse a las filas del Peronismo Federal en medio de la crisis por la Resolución 125. Se sumó el jefe de bloque al recibimiento previo que le había dado Carlos Kunkel a Solá cuando pasó de insultarlo en el recinto a abrazarlo fraternalmente. Tras haberlo tratado como traidor, ahora Solá opina sobre él: «Nos disculpamos hace tiempo y nos dimos un abrazo».
Rossi no quiere hablar de quórum propio, pero en su provincia deslizó algún entusiasmo: «Todavía no podemos hacer ese cálculo porque una cosa es la intención de voto que pueda tener la Presidenta y otra las listas de diputados nacionales. De todas maneras creemos que sí, que vamos a una bancada mayor», dijo.
Solá, por su lado, siguió dando explicaciones sobre un hecho que poco tiene de novedoso, ya que la ruptura con el Peronismo Federal no le era ajena a nadie en el Congreso. Pero pocos imaginaron que la revelación vendría con un nivel de pasión cristinista tal: «Es el sinceramiento de una situación dada», dijo, «Cristina de Kirchner interpreta mejor que nadie el sentir del peronismo».
De todos modos, el exgobernador bonaerense aclaró que será «independiente» en su forma de pensar y que mantendrá su «espíritu crítico». «La Presidenta no es mi jefa», se animó y luego volvió al enamoramiento: «El porcentaje que sacó la Presidenta conmueve».
La militancia de Solá en las filas del oficialismo ya no exige más pruebas. Ayer habló también sobre Mauricio Macri y en términos que ni el propio kirchnerismo utiliza por estos días: «Está mutilado mentalmente, no entiende al peronismo, tiene una limitación política enorme», dijo sobre el jefe porteño, enojado por declaraciones que hizo sobre él.
Eduardo Duhalde le puso el sello final a la pertenencia de Solá al peronismo rebelde: «Yo tengo aprecio por Solá, pero tiene una característica de que es un hombre que ha sido un buen gobernador y económicamente honesto, pero nunca fue político sino un buen administrador. Es común que la gente de administración no se mueva bien en el ámbito político. Eso es lo que le ha pasado a él».

Dejá tu comentario