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Planeta K: números mágicos entre la quimera y el temor
Néstor Kirchner
Simple: el patagónico comenzó un tránsito intrincado del pánico de un mes atrás, cuando madrugó con un empate con Unión-PRO, a la calma de un resultado que presume irreversible como escalón previo a desempolvar la quimera continuista Néstor-Cristina-Néstor.
Día a día, el patagónico junta datos para armar el rompecabezas de un 28-J feliz. Tres casos: en Avellaneda se despega, por momentos, un 10% de Francisco de Narváez; en La Plata lo proyectan con un 30, a la par del empresario; en la costa le prometen una victoria por 15 puntos.
Son recortes de zonas hostiles: el primer cordón, que se contagia de Capital, el interior rural y las grandes ciudades. «Si estamos con más de 6 de ventaja en el primer cordón, en el segundo y tercero arrasamos», atan números en el aire en el peronismo.
¿Qué cifra devuelve a Kirchner, hacia adentro del peronismo, el halo de imbatible? ¿Qué resultado lo reposiciona ya no como elector del sucesor de su esposa, sino como sucesor de su esposa? La matemática política no es una ciencia exacta, pero permite hipótesis.
En las cercanías de Scioli, entreven que una victoria por más de 12 puntos los devuelve al Plan B: jugar, en 2011, por la reelección en la provincia. Un barón del conurbano, multireelecto, elevó el piso: 15 puntos de diferencia y más del 40% de los votos.
Pura especulación. Nada es tan lineal. Pero es más palpable que el PJ bonaerense, que percibía a Kirchner como sujeto histórico en retirada, ahora palpita que un triunfo exagerado en Buenos Aires reinstala al patagónico precrisis del campo; un Kirchner intratable e impredecible.
El ex presidente no es el único cabalístico del planeta K: Hugo Moyano amolda su propio número mágico. Ya hizo llegar a la Casa Rosada un mensaje sobre la cifra que llevará a la mesa de negociación de las paritarias camioneras que caducan el 30 de junio.
Lo escuchó, en boca del jefe de la CGT, Cristina de Kirchner cuando este martes ofició de lobbysta de empresarios de transporte que reclaman una deuda del Estado de 150 millones de pesos. «El sector necesita ayuda: la actividad cayó un 50%», argumentó Moyano.
Ajeno a sus propio dramatismo, el camionero deslizó que su gremio se sentará a la mesa de la paritaria del sector con un pedido del 17% de aumento. El número se puede ajustar en función de un indicador político: el número que obtenga Kirchner la noche del 28.


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