14 de julio 2009 - 00:00

Poco serio

Empezó mal el proyecto de acuerdo, al menos en el terreno político. El Gobierno anunciará hoy el listado de los diez primeros partidos llamados a dialogar. Cristina de Kirchner impuso, como adelantó ayer este diario en Charlas de Quincho, que se convoque a todos los partidos que están inscriptos en la Justicia como tales. Eso implica, si se trata de listados de a diez, que habrá al menos 20 reuniones para escuchar lo que quieran proponer decenas de sellos de goma, la mayoría de los cuales desaparecerían en cualquier reforma política seria. La idea del Gobierno es quitarles legitimidad a los partidos que demostraron fuerza en las últimas elecciones -el único mapa real de la política actual- juntando en cada convocatoria a dos partidos «grandes», cuatro «medianos» y «cuatro» chicos, en cuanto a cantidad de afiliados. Busca así deslegitimar el resultado de las últimas elecciones en los grandes distritos, que expresan a la opinión pública mayoritaria, que precisamente no buscó votar partidos «chicos». Si respetase el resultado electoral debería Cristina de Kirchner sentar del otro lado de la mesa a quienes le ganaron las elecciones hace menos de un mes en los distritos más grandes de la Argentina. Doloroso, desde ya, pero eso es un diálogo político. Corre el riego el Gobierno de hacer el ridículo con este método de llamar al diálogo que atraerá seguramente al oficialismo y a un grupo de partidos chicos, lo mismo que quiso hacer antes el Gobierno, durante la crisis del campo, cuando juntaba a funcionarios con entidades insignificantes del sector, con tal de deslegitimar a la Mesa de Enlace. No le sirvió ese método al Gobierno entonces, tampoco le servirá ahora este intento de deslegitimar a los otros para legitimarse a sí mismo. Un error que es además desperdiciar el recurso de llamar al diálogo después de perder una elección anegando el debate entre centenares de partidos. Poco serio.

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