Tal como informó ayer este diario, el titular del Central, Martín Redrado, envió a la subgerencia general jurídica el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que dispone la utilización de reservas por u$s 6.569 millones para el pago de la deuda en dólares, a través del pomposamente denominado Fondo del Bicentenario. En el medio, legisladores opositores enviaron una carta al propio Redrado para que se abstenga de semejante operación, ya que se trata de un decreto firmado por la Presidente, en vez de tratarse de una aprobación legislativa.
A priori, hay una serie de disposiciones en la Carta Orgánica del Banco Central que impedirían disponer de las reservas con el fin expresado en el DNU. Y en caso de proceder con el pedido, el directorio de la autoridad monetaria podría quedar expuesto a denuncias judiciales.
La Procuración es el organismo encargado de brindar asesoramiento legal al Poder Ejecutivo y a otras dependencias del Estado nacional. Por lo tanto, un dictamen favorable a la utilización de reservas reduciría la exposición legal tanto del directorio del Central como del propio ministro de Economía, Amado Boudou.
Estos son algunas disposiciones que figuran en la Carta Orgánica, que chocarían con el decreto que se conoció hace una semana:
Las consideraciones de la Carta Orgánica limitan la injerencia en las actividades del BCRA y le dan un papel preponderante al Congreso. Por lo tanto, resultaría llamativo que una oficina técnica del Central avale el DNU para que la Tesorería pueda disponer de las reservas. No sería la primera vez que la Procuración del Tesoro interviene en un conflicto de estas características. Por ejemplo, en 2005 dictaminó a favor del pago con reservas al FMI. Pero en ese momento no se produjo mayor polémica ya que la iniciativa del Ejecutivo fue refrendada con la aprobación legislativa.
Ya este año, la participación de la Procuración resultó clave para destrabar el blanqueo que lanzó el Gobierno, ya que eximió al Central de aplicar la ley penal cambiaria para aquellos que hubieran sacado fondos del país en forma ilegal a partir de 2002. La Superintendencia de Entidades Financieras, sin embargo, había indicado que no correspondía deslindar a la institución del cumplimiento de aquella legislación.

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