Hasta ahora no se aplicaba el protocolo para el desalojo de manifestantes.
Otra jornada caótica para los pasajeros y el tránsito, se desató ayer en la principal avenida porteña, la 9 de Julio, cuando un grupo de manifestantes cortó la vía, inclusive impidiendo el paso de los colectivos. Pero en esta ocasión el Gobierno envió un fuerte operativo de seguridad que terminó desalojando el piquete para alivio de conductores, transeúntes y viajeros, pero con la consecuencia de detenidos y heridos.
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Los piqueteros portaban palos, estaban encapuchados y quemaron neumáticos en la calle. Ante el accionar de los agentes comenzaron a tirar piedras a los efectivos. Los activistas, de las agrupaciones Quebracho y Tupac Amaru (Milagros Sala) reclamaron ante el Ministerio de Desarrollo Social sobre la Avenida 9 de Julio, alrededor de las dos de la tarde.
"Queremos saber si van a hacer un mínimo esfuerzo para poner una herramienta que genere trabajo, porque todos los días se destruyen más puestos de trabajo", dijo Alejandro Garfagnini, vocero de Tupac Amaru.
La policía, sin poder convencer a los piqueteros que amenazaron con acampar en la avenida frente a la cartera que conduce Carolina Stanley, utilizó carros hidrantes y lanzó también gases mientras los manifestantes lanzaban piedras, pero logró liberar las calles. Los activistas pedían un plan de obra pública cooperativa, que se declare la emergencia alimentaria y tarifaria en fábricas recuperadas, clubes de barrio y comedores y la restauración de pensiones por discapacidad. La orden de desalo finalmente la emitió el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta.