Alrededor de las 22 del viernes, a menos de dos horas para que el Gobierno norteamericano se quedara sin dinero, republicanos y demócratas aceptaron firmar durante esta semana el presupuesto 2010. Se acordó reducir el gasto total en ínfimos u$s 38.500 millones (el presupuesto es de u$s 3.55 billones), la mayor reducción en la historia del Congreso. Lo magro del monto evidencia que no se trataba tanto de dinero, sino de su uso (principios). Al final primó la razón, y aunque ninguno lo admita, los republicanos cedieron en su idea de reducir el dinero destinado a la regulación y protección del medio ambiente y los demócratas en la de promover el aborto, especialmente fuera del país (el Gobierno reintegra el gasto de los abortos turísticos realizados en el extranjero). En este juego político mucho tuvieron que ver las encuestas. Días antes que Bill Clinton se quedara sin presupuesto en octubre de 1995, el 43% de la población culpaba a los republicanos y el 32% al presidente (el 18% restante a los dos), quien fue reelegido. El último jueves, el 37% de los norteamericanos acusaba a los republicanos y el 40% a los demócratas, lo que significaba un serio riesgo para las ambiciones reeleccionarias de Obama. ¿Quién ganó?: podría decirse que los republicanos, sin dudas la gente y los mercados. ¿Hasta cuándo?: en tres semanas comienza la madre de todas las batallas cuando el Tesoro alcance el límite de lo que tiene permitido emitir y encare la posibilidad de default si no consigue una extensión del Congreso. ¿El Dow?, bien, gracias. Aflojó un 0,24% el viernes (822 millones de papeles en el NYSE), cuando cerró en 12.380,05 puntos, pero ganó un 0,03% en su tercera semana de suba (acumula un 4,4%).
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