Los mercados no tienen futuro cuando los políticos no tienen "lo que hay que tener" para protestar a viva voz y criticar los ataques a la libertad, no importa donde sea (sea a la libertad de información de los periodistas, sea a la liberad de manifestarse de la gente, sea a la libertad para vivir en paz). Si el mutismo es por "afinidades" o "roscas" el comportamiento es deleznable, pero al menos es comprensible (nunca justificable); pero si los líderes se dicen "Pro", radicales o socialistas, su actitud de callar lo que ningún demócrata verdadero puede aceptar, es simplemente asquerosa. Claro que en el fondo la culpa la tienen los que los votan, seres pusilánimes que priorizan su bolsillo y "tranquilidad" a cualquier valor moral. Las situaciones que mencionamos en el primer párrafo se están dando en estos momentos en Venezuela, Ucrania, Libia, Siria (pronto podría seguir Egipto) y la Argentina. ¿Qué tienen que ver la pasividad de los políticos cobardes -y sus votantes- con los mercados?. Sencillo, que esta situación está golpeando duro al precio del petróleo -recalentado por cuestiones climáticas- que ayer trepó 2.17% a u$s 102,3 por barril, mientas el Dow descendió 0,15% a 16.130,4 puntos (el Nasdaq marcó su octava rueda ganadora) y el oro apenas sí sumó 0,12%. Por ahora la descomposición geopolítica parece contenida a los precios de la energía, pero si las cosas escalan no nos sorprendamos que se vuelva a repetir el "efecto contagio" que vimos desde los emergentes hacia los mercados más grandes, a principios de año.
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