"A pesar de todas sus contradicciones, las partes acusadoras sacralizaron las palabras de Pontaquarto", expresó la abogada quien recordó un detalle poco mencionado durante el debate: en 2000 la causa de los supuestos sobornos para la aprobación de la reforma laboral naufragó en la Cámara Federal por falta de mérito a pesar de que el entonces juez federal Carlos Liporace desfilaba por los pasillos de Comodoro Py alegando que "hay sobornos, pero no hay autores". Seis años más tarde debió renunciar para eludir un juicio político.
"Pero en 2003 llegó otro Gobierno, uno que sentía la necesidad de generar noticias todas las semanas del cual formaba parte Alberto Fernández", narró Corbacho. La abogada recordó que Pontaquarto cambió su declaración inicial luego de una entrevista con el exjefe de Gabinete a quien señaló como cercano al dirigente Daniel Bravo y al propio Pontaquarto.
El alegato partió de la premisa de que a lo largo de todo el proceso no se pudo demostrar la existencia de la reunión en la Casa Rosada en la cual, según Pontaquarto, se habría acordado el pago de coimas a senadores peronistas para que éstos prestaran su apoyo en la votación de la reforma. "Más de la mitad del requerimiento de elevación a juicio del fiscal Delgado estaba sostenido en esa supuesta reunión", recordó Corbacho.
En tanto a Rafecas lo criticó porque éste en un principio no admitía la versión de dicho cónclave y luego terminó asimilándolo como evidencia. El juez admitió los croquis que Pontaquarto ofreció (algo que generalmente piden los magistrados en lugar de ser propuestos por los sospechosos) en los cuales se buscaba reflejar el mobiliario del despacho donde el arrepentido sostuvo que habría sido la reunión. La abogada recordó que Pontaquarto podría haberlos confeccionado a partir de información de Alberto Fernández, de un libro con imágenes del fotógrafo presidencial Víctor Bunge y del show cómico de Marcelo Tinelli en el cual, antes de su declaración, se exhibió una parodia que fue filmada en Balcarce 50.
Aún así estas pruebas demostraron, a la hora de la confrontación con los testimonios del juicio, estar plagadas de irregularidades y discrepancias. "La única verdad vuestra excelencia es que esa reunión nunca existió, replicó la abogada con la mirada en el presidente del tribunal, Guillermo Gordo.
Rafecas y Delgado recibieron un duro golpe el pasado jueves cuando los abogados de Pontaquarto declararon que ni ellos veían pruebas en la versión del arrepentido.
"Nunca olvidemos que todo esto comenzó con una declaración de Hugo Moyano y una información de Antonio Cafiero que fue dada a la prensa y que supuestamente había tenido su origen en un papel que se encontró en un cesto de basura del Congreso", sostuvo Corbacho mientras recordaba que dos senadores peronistas, que según Pontaquarto integraban la mesa chica del partido y eran imprescindibles en todas las negociaciones, nunca aparecieron en el expediente: Carlos Verna y José Luis Gioja.
Ayer en la audiencia faltaron, además de Pontaquarto (su abogado fue, pero pasó gran parte del alegato en el pasillo hablando por teléfono), Alberto Flamarique y Fernando de Santibáñez cuyos letrados serán los próximos en alegar.
| Milton Merlo |


Dejá tu comentario