- ámbito
- Edición Impresa
Por algún tiempo lo malo puede ser bueno

Antes de pensar que la noticia fue inocua, es bueno recordar que el precio del petróleo retrocedió un 2,75% a u$s 77,43 por barril y que el del oro tocó u$s 1.100 por onza (quedó u$s 4,90 más abajo, pero igual tuvo la mejor semana desde fines de febrero al avanzar un 5,33%, reflejando cierto temor de los inversores -en la semana el dólar perdió un 0,8%, lo mismo que ganó el petróleo, y la tasa retrocedió al 3,501% anual). A pesar de todo esto, la reacción bursátil fue lógica. El dato que le aporta consistencia a lo sucedido (en los días de suba el volumen a tendido a bajar y viceversa, reflejando donde está la auténtica debilidad del mercado) es el volumen negociado, que no llegó a 1.085 millones de papeles tranzados en el NYSE (el volumen más bajo desde el 12 del mes pasado) y la coherencia viene por el lado que una expansión económica menor a lo esperado que es casi una garantía de nuevos paquetes de estímulo (el triunfo demócrata con la reforma al sistema de salud abre la puerta a otros triunfos oficialistas) y que las tasas seguirán rondando el 0%, lo cual permitiría seguir financiando alegremente las tenencias de todo tipo de activos financieros.
Si había alguna duda sobre la fuente de la suba que arrancó en marzo, ésta se disipó el viernes. Ahora falta ver cómo sigue. ¿El final? Lo conocemos todos.


Dejá tu comentario