9 de noviembre 2009 - 00:00

Por algún tiempo lo malo puede ser bueno

Por algún tiempo lo malo puede ser bueno
Deberíamos preguntarnos -si es que el mercado es capaz de adelantar algunas noticias, y la noticia más gravitante de la semana pasada era el dato sobre el empleo-, cuál era la verdadera tasa de desocupación que esperaban los inversores. Oficialmente se hablaba de un 9,9% de la fuerza laboral sin trabajo. Finalmente resulta que un 10,2% de los norteamericanos que buscan o quieren trabajo, no lo tienen, el número más alto desde 1983. A pesar de esta pésima novedad, el Dow trepó un 0,17% a 10.023,42 puntos acumulando una mejora del 3,2% en la semana.

Antes de pensar que la noticia fue inocua, es bueno recordar que el precio del petróleo retrocedió un 2,75% a u$s 77,43 por barril y que el del oro tocó u$s 1.100 por onza (quedó u$s 4,90 más abajo, pero igual tuvo la mejor semana desde fines de febrero al avanzar un 5,33%, reflejando cierto temor de los inversores -en la semana el dólar perdió un 0,8%, lo mismo que ganó el petróleo, y la tasa retrocedió al 3,501% anual). A pesar de todo esto, la reacción bursátil fue lógica. El dato que le aporta consistencia a lo sucedido (en los días de suba el volumen a tendido a bajar y viceversa, reflejando donde está la auténtica debilidad del mercado) es el volumen negociado, que no llegó a 1.085 millones de papeles tranzados en el NYSE (el volumen más bajo desde el 12 del mes pasado) y la coherencia viene por el lado que una expansión económica menor a lo esperado que es casi una garantía de nuevos paquetes de estímulo (el triunfo demócrata con la reforma al sistema de salud abre la puerta a otros triunfos oficialistas) y que las tasas seguirán rondando el 0%, lo cual permitiría seguir financiando alegremente las tenencias de todo tipo de activos financieros.

Si había alguna duda sobre la fuente de la suba que arrancó en marzo, ésta se disipó el viernes. Ahora falta ver cómo sigue. ¿El final? Lo conocemos todos.

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