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Por el alza del petróleo, liberan precio de naftas
Guillermo Moreno
La actitud oficial hacia los precios de naftas y gasoil tuvo un extraño derrotero en los últimos meses. En agosto, el secretario Guillermo Moreno dispuso el congelamiento al 31 de julio tras una suba dispuesta por Shell. El 15 de diciembre, YPF aumentó los valores al público aun cuando seguía vigente la norma que los mantenía congelados. Recién una semana más tarde, y cuando Shell había vuelto a recurrir a la Justicia para que definiera la vigencia o no de la Resolución 295 que obligaba a mantener los precios sin variantes, Moreno derogó la norma y se generalizaron los aumentos.
Pero el 2 de febrero, 24 horas después de que Shell anunció otra suba de hasta el 3,6% en los valores de sus productos, Comercio Interior volvió a imponer el congelamiento que finalmente fue levantado ayer. Este comportamiento casi caprichoso se atribuye a la puja que protagonizan el Gobierno y Shell desde 2005, cuando el expresidente Néstor Kirchner convocó a boicotear a la empresa y a no comprarle «ni una lata de aceite».
Los dos congelamientos fueron dispuestos después de sendos ajustes realizados por la empresa de capitales angloholandeses. Esta a su vez siempre se mantuvo en la posición de que los precios son libres desde la desregulación petrolera de comienzos de los 90, por lo cual estuvo al margen de los encuentros con Moreno para hablar de aumentos, terminó no siendo invitada, y dispuso sus valores al público a su propio criterio y según su opinión, de acuerdo con la evolución de los costos y de la materia prima, lo que resultó inoportuno políticamente para el Gobierno en varios casos.
Ahora, la derogación del congelamiento parece responder a los reclamos de las petroleras productoras, las que sólo producen crudo y lo venden en el mercado interno, y de YPF, que procesa su propio petróleo, para mantener el nivel de actividad en las provincias y acordar las nuevas subas salariales.
La razón es el alza en la cotización internacional del petróleo, que por los conflictos en Libia y en los países árabes se mantuvo durante todo marzo por encima de u$s 100 por barril. El valor más bajo para el WTI (West Texas Intermediate), que es el de referencia para las operaciones en el mercado local, se registró durante este mes, el día 15, con u$s 97,18, y el más alto fue el del 23 a u$s 105,75. En cambio al viernes 28 de enero, dos días antes de la suba de Shell, el barril de WTI cotizaba a u$s 89,34, siendo el valor más bajo de enero el del día 27 con u$s 85,64 y el más alto el del 31 a u$s 92,29.
Según una fuente de una de las empresas productoras, el precio del petróleo en el mercado local es de u$s 52 como base, estimándose que el valor llega a u$s 57 para el de mayor calidad por contener menos azufre y permitir refinar combustibles de mayor calidad. De acuerdo con esa fuente, «a partir de hoy los valores en el mercado local serán objeto de una nueva negociación», añadiendo que «siempre que hay un cambio en el precio de los combustibles, se busca mejorar lo que se obtiene por el crudo».
Las productoras, que tienen cada vez menos excedentes para exportar y además deben tributar retenciones muy altas para hacerlo, buscan acortar todo lo que puedan la diferencia con la cotización internacional en sus ventas locales, o por lo menos que no se agrande la brecha, tal como ocurrió el último mes.
Ayer, una fuente de YPF que tiene el 60% de las ventas de combustibles, dijo que «recién están empezando a analizar la posibilidad de un aumento al público», mientras el resto de las empresas que refinan evitó definir fecha para los nuevos incrementos.


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