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Por el dólar, al final los subsidios en energía pueden subir, más que bajar
• ES POR LOS COMPROMISOS DEL ESTADO CON LAS EMPRESAS Y AL ALZA EN PRECIOS DE IMPORTACIÓN
El Gobierno parece confiar todavía en que el contexto va a mejorar y que en octubre podrá aplicar nuevos aumentos de tarifas. Los privados descreen y presionan para que haya ajustes ya.

Como si fuera poco, por el alza del petróleo a nivel internacional y por la devaluación, Enarsa ya calcula que las importaciones de gas desde Bolivia y de GNL en barcos pasará de $14.800 millones en 2017 a $29.000 millones este año. El dato reabre el interrogante sobre cuánto de lo que se cobra en las facturas es trasferido por las distribuidoras al Estado para cubrir la importación y bajar subsidios, y cuánto a las petroleras, porque todo indicaría que el total va a las productoras locales.
El avance del dólar también conspira contra la política de aumentos acotados al 3% mensual en los combustibles. El 1 de junio, el ministro Juan José Aranguren propuso a las productoras de crudo y a las refinadoras un aumento del 3% mensual por 15 meses, con el criterio de que el valor del dólar se iba a estabilizar y la cotización internacional del petróleo descendería, lo que permitiría a las empresas recuperar lo perdido con el tiempo debido a que los precios de los combustibles al público iban a seguir subiendo en el porcentaje previsto.
Las petroleras solo aceptaron pactar hasta el 31 de julio porque dudaron de esas expectativas. De hecho desde el día del encuentro en Energía el dólar se encareció más del 10% y el petróleo se mantiene en torno a u$s76, lo que acentúa las presiones para que haya ya una revisión de la suba acordada del 3% para julio.
La situación en materia energética es consecuencia de haber diseñado un esquema ascendente del precio para el gas local en dólares y muy superior al internacional, en línea con el GNL que se importa, de haber comprometido al Estado a través de Cammesa a pagar precios elevados por la energía y en dólares, y a la decisión de liberar el mercado de combustibles.
Si se consideran esas premisas, más el ajuste semestral por inflación para distribuidoras y transportistas de gas y electricidad también autorizado oficialmente, las tarifas y los combustibles tendrían que subir ya un 30% promedio. Imposible de aplicar ahora o en octubre.


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