16 de julio 2013 - 00:00

Por el regreso del scrum

Hoy Los Pumas harán su primera práctica de scrum de cara a los enormes compromisos que significan los seis test-matches del Rugby Championship. Una vez temido, el scrum argentino perdió muchísimo de su brillo en años recientes y con un cambio que parecería ser minúsculo en la forma que se iniciará la formación, podría volver a ganar su lugar de privilegio.

Cuenta la leyenda que don Francisco "Catamarca" Ocampo había quedado impresionado con el dominio en el scrum de los Junior Springboks que visitaron nuestro país en 1932. Más allá de su tamaño físico - algo típico de los sudafricanos- utilizaban un empuje coordinado que luego, por razones que nunca sabremos, abandonaron.

Ocampo estudió la formación con ojos de ingeniero, analizando vectores, fuerzas y otras cosas que lejos estaban del pensamiento básico del juego de aquella época. Su gran despegue fue cuando condujo al San Isidro Club al finalizar la década del 60. Si bien falleció antes de ver al SIC campeón, el scrum de ese equipo se terminó adueñando de las siguientes dos décadas en el rugby local, con trascendencia también internacional.

La bajada, o bajadita, era el empuje coordinado de los ocho delanteros a la hora de ingresar el balón en el scrum. El nombre venía porque al empujar todos juntos, debían necesariamente bajar la altura de la primera línea al flexionar las rodillas y empujar al mismo tiempo. Requiere del total convencimiento y compromiso de los ocho delanteros.

Ese scrum se usó en Los Pumas a partir de los 70 con alternancias y desde entonces, el scrum argentino fue respetado y temido, al punto que los rivales tomaban especiales recaudos a la hora de jugarlo. Teniendo a los jugadores del seleccionado en el país hacía más sencilla su preparación. Siendo que los primeras líneas fueron el principal puesto de exportación rugbística cuando comenzó el rugby profesional, se perdió esa capacidad de trabajar en esta formación primaria.

Asimismo, el scrum ha sufrido variaciones reglamentarias en los últimos años y más problemas causa a referís. Para evitar que se caiga habitualmente, algo común en cualquier partido, ahora el ingreso se hará con un cambio: los pilares deberán tomarse antes del impacto. Esto hará que haya menos movimiento en la primera línea y se estabilice la formación. Además, y esto hay que verlo para creerlo, los referís exigirán que el balón se introduzcan por el medio del canal que separa ambos equipos.

Hay quienes sostienen que podría volver la bajada ya que la primera línea -clave en el scrum- podrá estar bien afirmada antes de impactar con sus rivales, en una acción que será menos potente que en el pasado. Lo que fuere, el scrum requiere de mucho trabajo y eso es lo que prometen hacer Los Pumas.

En una entrevista que se publicará mañana en el suplemento Al Rugby, el pilar Puma Marcos Ayerza dice: "El scrum es una deuda pendiente que tenemos; hay gente que le quita importancia pero es la esencia del rugby".

En una época era la esencia del rugby argentino y de la mano de Mauricio Reggiardo, encargado de entrenar el scrum Puma, el seleccionado tiene casi un mes para recuperar parte de ese prestigio perdido.

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