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Por Moreno, Brasil justificó trabas a exportaciones locales
Camiones con productos argentinos se amontonan desde hace diez días en la frontera con Brasil. En su mayoría, transportan productos alimenticios, lo que afecta las economías provinciales. Muchos gobernadores ya presentaron demandas judiciales contra Brasil y presionan a Cristina de Kirchner.
La situación quedó ayer abierta después de haber concluido el encuentro oficial entre los representantes de ambos países. En la Cancillería argentina se encontraron durante una hora el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, embajador Alfredo Chiaradía; y el embajador brasileño en Buenos Aires, Mauro Vieira. Ambos habían sido instruidos antes por el ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Jorge Taiana; y del país vecino, Celso Amorim; dos viejos amigos, que comparten múltiples negociaciones en la misma tribuna y otras tantas disputas comerciales bilaterales desde hace años. En esta oportunidad, Chiaradía tuvo que plantear las protestas argentinas, pero además escuchar con diplomacia las causas por las cuales desde Brasil se justificarían las decisiones.
Comenzó la exposición el funcionario argentino, que fue directamente al problema en cuestión y pidió que se liberen los productos argentinos en tránsito «porque es inaceptable que detengan camiones en la frontera, con mercadería perecedera y sin aviso previo». Vieira escuchó los planteos «sobre la preocupación y el reclamo de nuestro Gobierno por la falta de transparencia y de aviso previo de estas medidas que afectan a muchos productos perecederos de diversas provincias argentinas».
Fue en este punto en el que el embajador desplegó sus argumentos. Según el diplomático brasileño, las restricciones no son tales, sino simples medidas arancelarias legales en su país, y que, en todo caso, se toman meses después que, desde la Argentina, se apliquen trabas «más serias e inconsultas, además de ilegales», en referencia a la política aplicada por Guillermo Moreno, que sólo deja importar a las empresas que demuestren que exportan. De acuerdo con los datos de la embajada brasileña, estas restricciones afectan directamente a compañías de capitales del país vecino que producen calzados deportivos, textiles, muebles, alimentos elaborados y autopartes.
Chiaradía tenía respuesta preparada para este argumento: «Estas decisiones tienen una marcada asimetría con las que toma la Argentina, que son anunciadas con tiempo antes que empiecen a regir. Para la Argentina, la falta de aviso previo es uno de los puntos centrales del reclamo diplomático». Indirectamente, Chiaradía recordaba que las trabas aplicadas por la política morenista, si bien no fueron ni anunciadas ni reglamentadas, sí fueron analizadas por los medios periodísticos y, eventualmente, vociferadas ante representantes de las cámaras empresarias hace cuatro meses por el propio Moreno; que además no se privó de explicarles a los directivos que no les convenía hacer juicios ni recurrir a ninguna vía legal.
Según Vieira, Brasil estaría aplicando un esquema que, a diferencia del argentino, sería legal y conocido por los exportadores argentinos, y que se basa en la «resolución 25 de 2008», por la cual los productos locales deben cumplir controles de rutina en la aduana de ese territorio. En ese listado habría más de 4.500 productos argentinos en su nomenclador arancelario a los que se les pueden aplicar licencias no automáticas.
Finalmente, la Argentina le advirtió a Vieira que no es menor «la época del año en la que disponen esta decisión».


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