Presentación. Juan José Benítez, subsecretario de Política Criminal y Carlos González Guerra presentaron el índice anual.
Durante 2016, se invirtió la preocupante tendencia de que en las cárceles federales de todo el país, hubiera más cantidad de presos sin condena, solamente procesados. Aunque los números siguen siendo esquivos al ideal, es la primera vez (en los últimos 15 años desde cuando se realiza el relevamiento en 290 penales) que existe un quiebre en los porcentajes, aunque solo sea simbólico. La Subsecretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia presentó ayer el Informe Ejecutivo 2016 del Sistema Nacional de Estadísticas sobre la Ejecución de la Pena (SNEEP).
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La presentación estuvo a cargo de Juan José Benítez, subsecretario de Política Criminal de la Nación; Carlos González Guerra, director de Política Criminal; Hernán Oleta, coordinador del SNEEP, acompañado por sus equipos de trabajo. Los funcionarios coincidieron en señalar que esta estadística es una herramienta imprescindible para el manejo de las políticas públicas, porque sin la estadística de personas detenidas es imposible gestionar una política criminal seria. Sirve de insumo tanto para el INDEC como para elevar a organismos internacionales que siguen la situación carcelaria. Además, se hizo un resumen comparativo que tomó el lapso del 2002 al 2016 para analizar la evolución de las variables. El SNEEP es un censo penitenciario que se hace hasta el 31 de diciembre de cada año.
Se realiza a través de un cuestionario que debe responder cada establecimiento carcelario consignando total de la población alojada, situación legal, cantidad de egresos e ingresos (procesados y condenados), cantidad de visitas, de alteraciones al orden, de fallecimientos, de fugas y evasiones de las personas alojadas en las unidades penitenciarias. El segundo cuestionario consiste en un censo sobre el total de la población detenida al 31 de diciembre en cada establecimiento, especificando edad, sexo, nacionalidad, estado civil, nivel de instrucción, situación laboral, lugar de residencia, jurisdicción judicial, situación legal, fecha de detención, fecha de condena y tipo de delito.
Benítez destacó una variable alentadora: el trabajo dentro de los centros carcelarios tanto federales como provinciales creció. Destacó que mientras que a través de los programas de capacitación laboral y educativa, en 2006, sólo el 35 % de los detenidos accedía, hoy el mismo índice trepó al 52 %. Benítez también enfatizó que es el primer año que la infracción a la ley de drogas supera al delito de homicidio y se pone en segundo lugar. Lo adjudicó a la política oficial de combate contra el narcotráfico. Según los números, los delitos denunciados crecieron un 22,3%; la cantidad de presos creció un 41% desde 2006; en ese mismo año la superpoblación eran de -2,3% subiendo a 12% en 2016, un dato que sigue siendo muy preocupante. De los detenidos, el 41% estaba desempleado al momento de la detención mientras que el 41% tenía un trabajo de medio tiempo. Los principales de delitos imputados a las personas detenidas son robo o tentativa de robo (31.393), infracción a la ley de estupefacientes (10.476), homicidios dolosos (10.355) y violaciones (7.019).
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