26 de enero 2018 - 00:00

Por primera vez, Lula admitió que puede ir preso y verse privado de su candidatura

La conducción del partido lo respaldó y aseguró que no hay “plan B”. Al cierre de esta edición, la Justicia le bloqueó los viajes al extranjero.

ACOMPAÑADO. Luiz Inácio Lula da Silva llegó al encuentro en San Pablo junto a su sucesora y delfina política, Dilma Rousseff.
ACOMPAÑADO. Luiz Inácio Lula da Silva llegó al encuentro en San Pablo junto a su sucesora y delfina política, Dilma Rousseff.
Brasilia - El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, condenado en segunda instancia por corrupción, se alzó ayer oficialmente como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), aunque instó a la militancia a seguir adelante en caso de que ocurra un "hecho indeseado", como su arresto y su inhabilitación política.

Un adelanto en ese sentido se dio anoche cuando un juez de la Justicia Federal prohibió que el exmandatario saliera del país. Lula debía viajar a Etiopía para participar de un evento internacional de la FAO contra el hambre. Si igualmente se presentara en el aeropuerto se le retendría el pasaporte.

"Yo acepto la designación de precandidato del Partido de los Trabajadores (PT)", afirmó Lula durante una reunión en San Pablo de la comisión ejecutiva nacional de esa formación, que aprobó por unanimidad su postulación para las elecciones de octubre. "Espero que la candidatura (del PT) no dependa de Lula. Solo tiene sentido si ustedes son capaces de seguir adelante aunque se produzca un hecho indeseado", agregó.

Un tribunal de segunda instancia de Porto Alegre ratificó el miércoles por unanimidad la condena contra Lula por corrupción y elevó la pena a doce años frente a la de nueve años y medio dictada en primera instancia en julio del año pasado. De acuerdo con los magistrados, el expresidente era propietario de hecho de un apartamento tríplex en el balneario de Guarujá (Sao Paulo) recibido de la constructora OAS a cambio de su mediación para obtener contratos en Petrobras. La designación de Lula como postulante a la jefatura de Estado es por el momento simbólica, ya que las leyes electorales solo habilitan a los partidos a inscribir a sus representantes a partir del 20 de julio. Y pese a disponer de varios recursos para apelar la sentencia, su condena en segunda instancia puede bloquear su candidatura. Pero su partido no tiene ni quiere un "plan B".

Lula, de 72 años, recalcó que su precandidatura no fue lanzada para "protegerse", sino para "gobernar y recuperar" Brasil, país que gobernó entre 2003 y 2010. "Sin ninguna arrogancia, quiero decirle a ustedes que quiero ser candidato para ganar las elecciones. Nada de bajar la cabeza", reiteró Lula, quien tiene un total de siete procesos abiertos en la justicia, la mayoría de ellos por corrupción.

El exmandatario, quien lidera todas las encuestas de intención de voto, afirmó que el PT es "víctima de una trama premeditada" y reiteró que el tribunal de segunda instancia condenó a un "inocente" que no cometió "ningún crimen". "Construyeron un cartel para dar una sentencia unánime", dijo Lula, en referencia a la decisión tomada por tres magistrados de la Octava Sala del Tribunal Regional Federal Número 4 de Porto Alegre.

Aunque Lula se mantenga como favorito de cara a los comicios, la sentencia del miércoles le asesta un fuerte golpe a sus aspiraciones. Si su defensa apelara a los tribunales superiores, algo que se da por sentado, podría seguir en campaña e inscribirse como candidato, pero siempre dependiendo de una decisión final del Tribunal Superior Electoral (TSE), dada la vigencia de una ley que inhabilita electoralmente a los exfuncionarios condenados por corrupción en segunda instancia. Según la mayoría de los especialistas, su postulación es cada vez más improbable y su verdadera pelea pasará por la chance de que sea encarcelado en algunas semanas o meses.

Lula estuvo respaldado por la plana mayor del PT, entre ellos la expresidenta Dilma Rousseff, quien aseguró que su condena es la continuación de un golpe que comenzó en 2016 con su destitución. "El golpe fue dado para destruirnos, pero no fuimos destruidos. Nosotros sobrevivimos. Sobrevivimos al intento de destruir a Lula como presidente, Lula les dio la vuelta por encima", señaló la exmandataria.

Un afiche gigante en la puerta definía el tono de la reunión: "En defensa de la democracia y de Lula". Adentro, los partidarios se apiñaban y cantaban "Lula guerrero, del pueblo brasilero".

Agencias EFE y AFP, y

Ámbito Financiero

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