13 de agosto 2015 - 00:00

¿Por qué no es la política?

¿Por qué no es la política?
 Vivimos tiempos políticos, lo que significa que sobran las noticias en este sentido y que hay una tendencia a caer en el facilismo de asignarles el rol de principal determinante de lo que sucede en el día a día del mercado bursátil. El problema con ésto es que dejamos de lado "la realidad" pudiendo entrar en comportamientos "maniáticos". Si bien algunos eventos electoralistas pueden tener un efecto significativo sobre los precios, siempre es difícil establecer cual fue (un ejemplo, lo ocurrido este lunes). Desafiamos a los lectores a que hagan dos cosas: que anoten en una columna los veinte principales hechos de política electoralista del año y en otra, la misma cantidad de las variaciones más grandes del Merval. Luego que las comparen por fecha. Si más de la mitad de ellas coinciden en el tiempo, aun cuando no obedezcan a una relación "lógica" (los avances de "x" son siempre mejores para el mercado y las de "y" peores, giros al centro son favorables y extremismos desfavorables, etc.), por favor avísennos así cambiamos la óptica de los comentarios que venimos haciendo (que la pobre reacción de los precios a los hechos políticos fuese porque el "mercado adelanta", reforzaría el absurdo de "politizar" las explicaciones bursátiles "día a día"). Con esto no decimos que la política sea inocua para los inversores, sino que su efecto no es lineal, es sutil y posiblemente lo más relevante no es perceptible a corto plazo. Que el Merval trepara ayer el 0,32% a 11.635,79 puntos (pasó a ganador a las 16, impulsado cronológicamente por la Petrobras brasileña, Pampa Energía, Tenaris y Siderar) y los 72 papeles transados (31 subas, 28 bajas) ratifican que la devaluación china no afectó significativamente los ánimos locales (la duda es el volumen: $ 120 millones en acciones, un 24% menor al previo y el 26% debajo del promedio del año).

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