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Potente encuentro con una leyenda
Quienes fueron a ver a Marianne Faithfull con la idea de ver a una leyenda viviente del flower power se encontraron con la contundente presencia de una sobreviviente que, además, canta.
La cita con Marianne Faithfull era más para ver en carne y hueso a una leyenda viviente del flower power como movimiento socio-cultural que para apreciar un gran talento musical. Algunos cientos de fans y curiosos acudieron al Teatro Coliseo con esta noción en mente, y se encontraron con la contundente presencia de esta sobreviviente que, además, canta. La fragilidad original de su famosa version de «As tears go by» de los Rolling Stones -banda a la que estuvo ligada como musa, digamos, pero cuyo nombre ahora no menciona- está sustituida por un soberbio histrionismo casi tanguero, que transmite todo tipo de sensaciones menos fragilidad. De pie durante toda su performance, que tuvo como único acompañamiento la muy profesional guitarra de Mark Ribot, lo de Marianne Faithfull era antes que todo una actuación en el sentido más teatral del término.
Con una contundente presencia escénica, esta estrella de la cultura pop en el más amplio rango de la acepción contó algunas pequeñas historias de su vida -finalmente esto es casi lo que más apreciaba el público- además de entonar algunas canciones, algunas de ellas muy famosas, con una voz pausada, fuerte y aguardentosa, interrumpida intermitentemente por alguna tos producto del tabaco («es que aún no dejo el cigarrillo», bromeó).
Hubo momentos fuertes y brillantes, empezando por la canción que ella sostiene compuso junto «al otro tipo». Originalmente, «Sister Morphine» apareció firmada por Jagger-Richards, pero con el paso de los años, Marianne Faith sostuvo y ganó una lucha judicial para obtener su crédito sobre la autoría del tema, que interpretado por ella, se convirtió en algo especial, una especie de crudísimo número de cabaret expresionista. Otro gran momento fue cuando, anunciando que «la siguiente canción va a ser grabada en vivo aquí en Buenos Aires para Amnesty International», la cantante también explicó que le pidieron que toque una composición de Bob Dylan, y como son todas muy largas y difíciles de aprender, eligió una cortita, fácil y que se acordaba de memoria: «Baby let me follow you down», Su elección era un tema que en el Swinging London de los 60 sonaba en la versión de Eric Burdon & The Animals y, al elegirlo, Faithfull pareció querer transmitirle a su audiencia algún espejismo de esa época perdida.
Pero tal vez el momento más fuerte e inesperado fue el intenso, oscuro «Solitude», totalmente a la medida de su grave voz. Y también fue uno de los highlights de humor irónico, ya que al presentarlo también se las arregló para no mencionar a Bowie, diciendo «ahora voy a tocar un tema del gran Duke... Duke Ellington».


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