En este tipo de engaños, los usuarios anónimos crean cuentas con nombres que suenan como destacados actores del mercado, emiten comentarios negativos e inician desmentidas masivas. Las ventas que los siguen muestran lo que puede hacer la rapidez con la que extiende la información por los medios sociales en el volátil mercado, y es un aviso para los inversores que actúan antes de verificar totalmente la fuente. El FBI supervisa a Facebook y Twitter y advirtió el año pasado que los medios sociales serán una gran parte de los fraudes en títulos. La página web de la Comisión de Valores de EE.UU. (SEC, por sus siglas en inglés) alerta de que los estafadores pueden usar los medios sociales para "parecer legítimos, esconderse tras el anonimato y llegar a mucha gente a bajo costo". En enero de 2012, la SEC acusó a un asesor de intentar vender títulos ficticios a través de LinkedInz.
| Agencia Reuters |


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