19 de diciembre 2011 - 00:00

Preocupante: denuncian pacto de ultras con militares egipcios

Un manifestante arenga ayer en El Cairo, en pleno choque con fuerzas de seguridad, en el tercer día de protestas.
Un manifestante arenga ayer en El Cairo, en pleno choque con fuerzas de seguridad, en el tercer día de protestas.
El Cairo - La segunda etapa de las elecciones legislativas en Egipto estuvo marcada por la violencia: al menos 10 personas murieron y 500 fueron detenidas por las fuerzas del orden el fin de semana, en una nueva ola represiva que habría contado con la ayuda de grupos ultraislamistas. En tanto, los resultados a boca de urna marcarían un nuevo triunfo de la más moderada Hermandad Musulmana (HM), que de esta forma dominaría la futura Cámara baja.

La Red Árabe para la información de Derechos Humanos (ANHRI, en sus siglas en inglés) denunció en un comunicado que algunos «grupos de salafistas (integristas islámicos)» estaban colaborando con los militares en la represión. Explicó que el escritor local Alaa al Aswany y un equipo francés de periodistas que había estado entrevistándolo fueron atacados por estas personas, que acusaron a Al Aswany de ser un «laico que cobra dinero extranjero».

Los salafistas, que en el pasado han sido noticia por sus ataques a la minoría copto cristiana y su intolerancia religiosa, cosecharon el 20% de los votos en la primera ronda de estos comicios, celebrada en noviembre.

En la misma semana, y en el marco de las manifestaciones, la Junta Militar que gobierna el país convocó a todas las agrupaciones políticas del país para participar de una Comisión Suprema Electoral Judicial, encargada de organizar la transición a la democracia. Los salafistas y la mayoría de los partidos se sumaron a las reuniones, a excepción de la Hermandad Musulmana (HM).

Ante el nuevo derramamiento de sangre, esta última formación, integrada en el Partido Libertad y Justicia (PLJ), reclamó una investigación «urgente e inmediata» para hallar a quienes «instigan los crímenes cada vez que nos acercamos a la estabilidad». La Hermandad Musulmana afirmó asimismo haber conseguido el 37,2% de los votos en los comicios finalizados el jueves.

La segunda fase de los comicios a la Asamblea del Pueblo se desarrolló en nueve provincias del país entre los pasados 14 y 15 de diciembre, y contó con una participación superior al 60%, según informó la Comisión Electoral. Entre los próximos días 21 y 22 competirán los candidatos de listas abiertas que no hayan obtenido una mayoría suficiente en la segunda vuelta de esta fase, una de las tres en que se dividen las elecciones a la Cámara baja. La HM agrega en la nota que competirá en esa segunda vuelta para conseguir 47 escaños.

En la primera etapa de esos comicios, iniciada el pasado 28 de noviembre, el PLJ logró 36 bancas de la Asamblea del Pueblo mediante listas abiertas, y sumó un 36,6% de los votos emitidos en listas cerradas.

Las elecciones legislativas, las primeras tras el derrocamiento de Hosni Mubarak en febrero pasado, se celebran en un largo y complicado proceso que concluirá en enero en el caso de la Asamblea del Pueblo y en marzo para la Shura o Cámara alta.

En un ambiente de tensión creciente, los manifestantes y la Policía militar volvieron a enfrentarse ayer en las inmediaciones del Consejo de Ministros y el Parlamento, donde cayeron piedras de ambos lados.

Colocados en los techos de edificios adyacentes, hombres vestidos de civil apedrearon a los congregados en las céntricas calles de Qasr al Aini y Sheij Rihan, lo que causó un alto número de heridos, trasladados en motos o por sus propios medios hasta los hospitales de campaña. En esos puntos cercanos a la plaza de Tahrir llegaron refuerzos militares, que también emplearon carros hidrantes para dispersar a los manifestantes. La rabia se podía notar en las caras de los numerosos egipcios que, en rincones, discutían los últimos acontecimientos y las imágenes impactantes de la víspera, como la de la mujer golpeada y desnudada por la Policía militar, o el incendio de la Academia Científica de Egipto, una biblioteca histórica.

Si el sábado el primer ministro, Kamal Ganzuri, responsabilizó a los manifestantes de los disturbios, ayer la Fiscalía pidió a la televisión estatal entregar los videos que muestran los incendios para hallar a los culpables.

Los manifestantes, por su parte, apuntan directamente hacia el Ejército, los «baltagueya» o matones del régimen de Mubarak y los miembros de seguridad infiltrados en las protestas.

Los jóvenes revolucionarios insisten en reclamar un Gobierno de salvación nacional que asuma el poder durante la transición democrática y rechazan de plano el Ejecutivo de Ganzuri, nombrado por la Junta Militar a raíz de la renuncia en bloque del anterior. Por el momento, los dirigentes castrenses no parecen dar su brazo a torcer y negaron cualquier tipo de responsabilidad en los disturbios.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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