Presiona CTA por sello y agita la crisis de Kraft

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El conflicto de Kraft, de inicial matriz salarial, pero posterior explosión basista, comenzó un giro inevitable: una demanda para alumbrar dentro de la ex Terrabusi un nuevo sindicato, espejado en las experiencias de subtes y aeronáuticos.

El trasfondo, reavivado por el fallo de la Corte de noviembre de 2008 que eliminó la exclusividad sindical, es una ola de reclamos de personería gremial para nuevos gremios, planteo que los hermana con una antigua reivindicación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

Pasado el mediodía, una columna ceteísta marchará hoy hacia el Ministerio de Trabajo con un menú de demandas entre las que figura la libertad sindical, atada en este caso a que la CTA sea reconocida como una central oficial, paralela a la CGT.

La movilización fue programada antes de que estalle, con extrema intensidad, el conflicto en la ex Terrabusi. Pero con esa crisis en auge, el temario se concentró en el reclamo de personería a pesar de que incluye otros puntos, como frenar despidos por 180 días.

De hecho, la cúpula ceteísta recibió ayer a una comitiva de la comisión interna de Kraft, encabezada por Jorge Penayo y César García, a pesar de que el ordenador es Ramón Bogado, ligado a la Corriente Clasista y Combativa (CCC), brazo piquetero y gremial del maoísta PCR.

Tribuna compartida

Esta tarde, frente al despacho de Carlos Tomada, la CTA les cederá la tribuna a los caciques de la ex Terrabusi, que compartirán elenco con sus «primos» del subte, donde sectores de izquierda presionan para conformar un gremio propio, desvinculado de la UTA.

Entre los oradores estarán, además, dirigentes de UALA, gremio aeronáutico que también espera una firma de Tomada para evolucionar de entidad simplemente inscripta a sindical legal y reconocida.

La lista es numerosa y no todos tienen la suerte de Facundo Moyano, hijo del líder camionero y jefe de la CGT, Hugo Moyano, que, con una velocidad inusitada, consiguió la personería gremial para su sindicato de trabajadores del peaje. Las ventajas de pertenecer.

En paralelo, la CTA redactó un documento que envió a la OIT para insistir con el «flagrante incumplimiento» por parte del Gobierno de Cristina de Kirchner respecto de la libertad sindical. En esa línea, hoy se movilizará hasta la cartera laboral.

En el ruido, se agrega el episodio Kraft, que funciona como un espejo -aunque con particularidades- de lo que ocurre en subterráneos. Allí, sectores de izquierda vienen con sistemáticas medidas de fuerza para reclamar ser reconocidos como sindicato.

Hasta ahora, subtes forma parte del conglomerado sindical de la UTA, que por 15 años manejó Juan Manuel «Bocha» Palacios, mano derecha de Moyano en el MTA, y tras la unificación de la CGT, en su principal lugarteniente.

Sin embargo, la pretensión es alumbrar un gremio de Trabajadores de Subtes, autónomo de la UTA. Parece irreversible que, más temprano que tarde, eso ocurra.

Antecedente

Puede ser, entonces, un antecedente para que los grupos de Kraft, enfrentados a Alimentación, cuya federación controla Luis Bernabé Morán, opuesto históricamente a Rodolfo Daer, jefe del gremio en la Capital.

Los díscolos de la ex Terrabusi, cuya cúpula tributa a la CCC, ensayaron acercamientos a la CTA. Se vieron más de una hora con el titular de la central, Hugo Yasky, y su segundo, Pedro Wasiejko. Estuvieron, además, Roberto Baradel, Hugo Godoy, Victorio Paulón y José Rigane.

Hoy, de hecho, también se movilizará la CCC, que confluirá, luego, con la columna de la CTA, de la que participará, como es habitual, la tropa de ATE Capital y Provincia.

A diferencia de la CGT, que a través de Moyano denunció un complot en la planta de General Pacheco, la CTA respaldó el reclamo de Kraft y repudió el desalojo violento por parte de la Policía.

Rumor

El estallido en la ex Terrabusi, enlazado con una escalada de pedidos de personería gremial, ocurre en medio de un sordo rumor que emana de Olivos: la idea de Néstor Kirchner de proponer un debate para la reforma de la Ley de Asociaciones Sindicales.

¿Puede Kirchner abrir un frente crítico con los gremios en medio de sus pulseadas con el campo y entre los sacudones por la ley de medios? Acaso la reforma, más allá de la personería que pretende la CTA -que Moyano asume como una batalla perdida-, no sea perjudicial para los sindicatos.

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