30 de diciembre 2010 - 00:00

Pretencioso intento de thriller testimonial

«Los bastardos» es un film a medio camino entre el cine testimonial y el thriller que, aunque bien filmado y actuado, resulta aburrido por el afán del director de darle a todo un toque autoral.
«Los bastardos» es un film a medio camino entre el cine testimonial y el thriller que, aunque bien filmado y actuado, resulta aburrido por el afán del director de darle a todo un toque autoral.
«Los bastardos» (México-Francia-EE.UU., 2008, habl. en español e inglés). Dir.: A. Escalante. Int.: J.M. Rodríguez, R. Sosa, N. Zavarin. 

«Los bastardos» empieza de una manera no muy imaginativa ni atrapante, pero sensata: unos mexicanos ilegales arreglan el salario malpagado y se disponen a deslomarse trabajando, mientras un norteamericano explotador intenta demostrar que tiene buena onda. Hasta ahí no parece gran cosa, pero al menos pasa algo.

Luego, la acción cambia drásticamente a un hogar típicamente suburbano con un adolescente que intenta aprender a ser DJ (y de paso fuma un poco de paco). Cuando la madre lo llama para cenar, ya queda clara su difícil o nula comunicación, y cuando parece que ambas partes del film no tienen nada que ver entre sí, de golpe, los sufridos inmmigrantes ilegales entran armados, entablan una extraña relación con la dueña de casa y la película se vuelve una mezcla de «Sin conciencia» de William Wyler y «Funny Games» de Michael Haneke, sólo que mucho más lenta y bastante menos tensa o interesante.

A mitad de camino entre el cine testimonial y el thriller, el énfasis en darle un toque autoral a todo el asunto sólo sirve para volver tediosas escenas que podrían ser buenas, e insoportables las que jamás podrían aportar nada sutancioso. Las escenas más fuertes y morbosas prometen algo que nunca llegan a entregar del todo, y por mejor actuada y fotografiada qu esté, «Los bastardos» es un producto pretencioso y, lo que es peor, demasiado aburrido.

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