8 de marzo 2011 - 00:00

Primer feriado, a favor

Primer feriado, a favor
A veces, los días en los que el mercado local queda fuera del circuito son para lamentarlo, si en el mundo se desarrolló una rueda francamente optimista. Y no se llega a recuperarlo plenamente en la siguiente, porque la situación exterior varió o porque alguna novedad movió la aguja del optimismo. En una palabra: las ruedas que se pierden, en buena medida, quedan en el pasado. Pero está la contracara de esto. Y es lo que sucedió ayer, cuando el primer feriado del Merval resultó sumamente «favorable». Porque sin moverse de lo último conocido, el viernes, casi le significó un aumento. En virtud de que el mundo no disfrutó de un reinicio positivo (en Occidente, porque Shaghái estuvo en otra cosa).

Y donde se conjugó la flojedad en lo bursátil con otra cima alcanzada por el oro, un recalentarse del barril de petróleo y una situación Libia que se mostró todavía más complicada. El Dow Jones, utilizando sus «retoques» de última hora, truncó un camino bajista que iba hacia el 1%, para sintetizarlo a cerca de la mitad. En Europa, sin caídas duras, igualmente se trató de una fecha debilitada. El carnaval dispensó otro oportuno servicio, con el clásico feriado anual que instrumentan en Brasil, y así, los dos vecinos pudieron quedar ocultos y observando qué les ocurría a los competidores. Otra buena perspectiva queda para la rueda de hoy, en la que todo parecía indicar que el exterior estaba más para otra fecha acosada que para un repunte inmediato (salvo que los «muchachos» de la alta frecuencia instrumenten alguno de sus milagros inesperados). En tal caso, Merval y Bovespa darían otra sensación de «ganar», sin siquiera tener que moverse. Cuestión que finaliza en la tercera fecha y donde -probablemente- sí deba abonarse algún «peaje» por haber atravesado sin operar, por dos días flojos de los restantes colegas. Lo que pondrá al mercado local en situación defensiva, al menos de entrada, hasta ver qué aparece desde la oferta. Y en la cuestión de fondo, apenas es un consuelo sacar pequeña ventaja de la particular situación que se dio. Porque la pobreza de órdenes, que se reitera, es el verdadero mal que nos está aquejando, y no se va con un feriado.

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