25 de junio 2013 - 00:20

Primer tema de campaña: dónde colocar a Massa

Julio De Vido
Julio De Vido
La campaña electoral de la provincia de Buenos Aires, con extensión quizá también a limítrofes, arrancó con una ventaja inesperada para Sergio Massa: todos los candidatos hablaron de él en el primer día de presentación en sociedad de las listas.

Y el tema de arranque para todos fue el mismo: ¿dónde se debe ubicar a Massa? ¿Una variante del cristinismo tardío permitida por el propio Gobierno o la oposición a la lista kirchnerista en la provincia de Buenos Aires?

Por esos caminos pasaron ayer todas las interpretaciones que se dieron desde el acuerdo FAP-UCR hasta cada uno de los peronismos que presentó lista en la provincia.

Ese ejercicio, por otra parte, fue más que lógico: ubicar a Massa en una u otra vereda se transformó en una excelente herramienta de campaña para quienes piensan que el intendente de Tigre puede restarle votos. Pero también en un arma de defensa, como es el caso del kirchnerismo, ante la realidad de una división del PJ que complica tanto al Gobierno como a Francisco de Narváez y que los pone a ambos en peligro de pasar un mal momento en la provincia al multiplicar el reparto entre peronismos.

No debería causar sorpresa: es la forma en que el peronismo termina siempre solucionando su interna cuando no puede acordar una lista dentro del propio partido. Sucedió a nivel nacional en 2003, cuando Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá obligaron al elector común a resolver la interna presidencial del PJ, o con las múltiples variantes de peronismos que suelen presentarse en las provincias.

La ambigüedad de la Ley Electoral, por ejemplo, que dejó abierta la interpretación del senador reservado a la oposición, le permitió al PJ (sobre todo en épocas de Carlos Menem) llevarse los tres senadores en algunas provincias, compitiendo el mismo partido en dos listas separadas.

Hay otro temor que también comparte el Gobierno con De Narváez y al que se suma el FAP-UCR: si Massa se despega de su inicial discurso opuesto a una confrontación abierta con el Gobierno (lo explicó ayer en múltiples lenguajes), podría levantar la simpatía de algún voto no peronista, pero que busque variantes sin salto al vacío. Gustavo Posse (con su post-performance dentro y fuera del radicalismo) le puede aportar experiencia a Massa sobre la subsistencia en esas latitudes políticas.

Monopolio

Ese training peronista le sirvió ayer a la oposición del FAP-UCR bonaerense para mantener alguna sospecha discursiva (en este caso, parece claramente infundada) sobre la ubicación de la lista de Massa, arrastrando al intendente al oficialismo y reivindicando el monopolio del enfrentamiento al kirchnerismo.

La más dura, entonces, fue Margarita Stolbizer: "Desde hace mucho tiempo, las internas no resueltas del PJ se definen en las elecciones", dijo en medio de la presentación de su lista.

"Massa se agrega a una larga lista de candidatos del partido que gobierna la provincia. Después de haberse presentado, seguimos con la misma duda, porque él mismo se encargó de decir que no quiere confrontar (con el oficialismo). No solamente teníamos dudas antes, más tenemos ahora" . En ese primer round, entonces, al intendente de Tigre lo corrieron claramente al oficialismo.

Julio De Vido no lo ubicó en principio en ningún cuadrante político, más bien quiso directamente eyectarlo de la elección: "Qué candidato sorpresa, qué empresario, qué periodistas ponen en las listas, que nunca compartieron nada con ellos y lo hacen para quedar como simpático ante la sociedad".

El Gobierno, de todas formas, se definió sobre el tema: "Está expresando un proyecto que va contra la asignación por hijo, Aerolíneas, YPF, la ley de medios, o que la Justicia tenga consejeros de la Magistratura elegidos por la voluntad popular", le remató De Vido.

La lista de candidatos que le hicieron el favor a Massa de darle el protagonismo en el primer día de la campaña sigue y hasta suma De Narváez, otro titular de una de las listas en las que se dividió el peronismo en la provincia.

Y fue De Narváez quien recordó la frase más marketinera del día: "Es el Caballo de Troya del cristinismo".

Es obvio que en este primer día tras la presentación de listas no hubo asesores de imagen y campaña a mano porque el error estratégico fue compartido por todos: "Massa ha dicho: 'En diciembre veré si soy oficialista u opositor'. No vaya a ser que cuando se voten leyes importantes, a los diputados que ingresen por la lista de Sergio Massa los llamen desde la Casa Rosada para que voten a favor del oficialismo", insistía ayer De Narváez para colocar a Massa en el oficialismo.

Martín Insaurralde eligió cierta cautela hacia el final: "Tanto Massa como Stolbizer y De Narváez me parece bueno que presenten alternativas. Será el electorado el que elegirá.

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