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PRO-Massa: pacto fugaz y un ensayo neotransversal
María Eugenia Vidal espera cerrar esta semana dos frentes críticos: Presupuesto y fugados. Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, versiones de un peronismo anti-K, que el tigrense piensa como actor de otra transversalidad para 2017.
"Nuestro error fue no esperar un poco y chequear bien antes de hacerlo hablar a Mauricio", se lamentó el sábado, muy tarde, un funcionario PRO que sigue la pesquisa y atribuyó la emboscada de la falsa triple detención a un recelo de la Policía de Santa Fe por la presencia de las fuerzas policiales. En rigor, la semana pasada, los uniformados locales estuvieron a punto de desentenderse de los operativos por desencuentros con las fuerzas que reportan a Bullrich. En esas horas circuló, incluso, una hipótesis explosiva y, a simple vista, alocada: que los otros dos prófugos estaban "detectados" por la Policía santafesina.
Bullrich pagó el costo del prematuro y fallido festejo de Macri vía Twitter por la detención de "los prófugos". Veloz, intervino Marcos Peña, cuyo mandamiento único es preservar al Presidente de toda crisis. "Cuidar a Mauricio" es su lema, por eso empujó a Bullrich a asumir el papelón y mantiene a Macri, excepto una postal con la gobernadora en Mar del Plata, lejos de los tropiezos de Vidal en la provincia.
Cristian Ritondo, a quien la dama de Morón pensó como un ministro todoterreno que gestione política y amanse a la Policía, fue alcanzado por la lluvia ácida policial en Santa Fe como le ocurrió el 1 de enero cuando los mandos de la Bonaerense le susurraron la certeza de que tenían cercados a los prófugos en Ranchos. La dimensión del papelón fue tal que Sergio Massa le encargó a Graciela Camaño montar la escenografía para una convocatoria a Bullrich al Congreso donde la ministra dé explicaciones sobre fugas, operativos y recapturas que -hasta anoche- no fueron.
En estas horas, el tigrense pretende arrimarle a Vidal una buena noticia: que el jueves, la Legislatura tratará y aprobará el Presupuesto, con un endeudamiento del orden de los $ 60 mil millones, de los cuales entre 12 y 15 mil irían a los municipios. La discusión, aún sin saldar, es cuántos de esos fondos irán para gastos corrientes de los intendentes a quienes la gobernadora ya les mandó una señal: congeló por 180 días la ley de paritaria municipal (ver Ámbito Nacional).
Los caciques, sobre todo del PJ, piden que todo sea para gastos corrientes pero el PRO y el FpV quieren reducir esa cifra, cada cual por razones distintas: el macrismo porque implica darles autonomía económica y de juego a los alcaldes; el FpV porque de ese modo los intendentes del PJ podrán negociar con el Gobierno sin pasar por la Legislatura. Ese borrador y sus derivaciones los analiza por estas horas Federico Salvai, el ministro de Gobierno de Vidal.
La costura de la sanción avanzará hoy y, si hay un principio de acuerdo, se convocará a sesiones para el jueves. La fantasía de Vidal es que esta semana se cierren los dos terremotos que incordiaron su debut: tener el Presupuesto votado (aunque quede para el futuro un segundo endeudamiento) y que terminen de capturar a los prófugos que escaparon de una cárcel bonaerense pasada la medianoche del sábado 26 de diciembre.
Equilibrios
La vulnerabilidad de Vidal en su debut no fortalece, por ahora, a la oposición K sino que consolida a Massa, que logró, el viernes, potenciar su protagonismo al sentar a su lado a Juan Manuel Urtubey y a Diego Bossio, durante un asado numeroso donde estuvieron también Felipe Solá, el senador catamarqueño Dalmacio Mera (FpV), el cordobés Carlos Caserio, el intendente Joaquín de la Torre, los diputados Raúl Pérez y Juan Amondarain, el salteño Gustavo Sáenz, los operadores Mauricio Mazzón y Guillermo Piuma, y los sindicalistas Héctor Daer y Carlos Acuña, entre otros, además de Malena Galmarini, que ofició de anfitriona.
José Manuel de la Sota, a quien todos elogiaron, no participó porque está en Brasil y será, en febrero, quien ponga la parrilla en la provincia mediterránea para la que se pactó como la segunda juntada de esa mesa panperonista. Otro que estaba lejos y no pudo estar fue Facundo Moyano, que parecía participar de la conversación porque chateaba, durante la cena, con Massa y Urtubey.
La idea de un peronismo grande, anti-K y que excluya a Daniel Scioli aparece en el radar del PRO, que entiende que Macri no fijó, en la coyuntura, objetivos para lo que viene. "Estamos fortaleciendo a Massa, que puede terminar juntando al PJ para enfrentarnos en el 2017" ,se queja un operador macrista. El tigrense juega como un peronista no PJ que aporta a la gobernabilidad naciente de un Gobierno frágil y nuevo como el de Macri pero en las charlas con otros peronistas avisa que su aporte es "por un tiempo".
Urtubey milita el plan de colonizar el PJ nacional y Bossio sugiere una fractura inminente en el bloque de diputados del FpV, al que pertenece y que opera, en este tiempo, como la trinchera más feroz contra Macri mientras el ex ANSES prefiere posar en la foto de un peronismo amigable. Es lo que Massa reivindica pero sin marca PJ y como parte de una neotransversalidad civilizada. El tigrense fantasea con un frente electoral en 2017 que incluya, como cabeza en la lista de diputados por la provincia de Buenos Aires, a Margarita Stolbizer, entente en la que Bossio sería la pata post K.


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