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Productores tabacaleros protestaron en Uruguay
Productores de tabaco de cuatro continentes lograron ayer que delegados de la Organización Mundial de la Salud reciban un petitorio para que no se desaliente la producción.
La delegación encabezada por el director de la Asociación Internacional de Productores de Tabaco ITGA, Antonio Abrunhosa, está conformada por productores de Uruguay, Argentina, Brasil, Portugal, África, Sudáfrica, Estados Unidos, Indonesia, Filipinas, entre otros países.
Finalmente, los productores pudieron entregar a los delegados la petición firmada por representantes de los países involucrados de posponer la aprobación de dos de los puntos del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) que más preocupan a los productores: una prohibición de los ingredientes de los cigarrillos (artículos 9 y 10) y la implementación de alternativas para sustituir el cultivo de tabaco (artículos 17 y 18). El principal argumento de los productores para resistirse a tales medidas es que impactarán «irremediablemente» en las fuentes laborales que genera el sector, pero no hará que los fumadores abandonen el vicio.
Molestia
En la Argentina, el cultivo de tabaco se desarrolla en 7 provincias del Norte y depende de la actividad más de un millón de familias debido a la mano de obra intensiva que genera. La ITGA solicitó en tiempo y forma su participación en la conferencia, pero fue rechazada en una reunión plenaria.
«Somos productores y nos ha costado mucho venir acá», dijo Abrunhosa, secretario ejecutivo de la ITGA, molesto porque la OMS no les permitió asistir en calidad de oyentes a la Cuarta Conferencia de las Partes (COP4), que se desarrolla en el Conrad. «¿Cómo se va a reglamentar un sector sin conocerlo?», agregó, tras alegar que no protestan contra las medidas que los países adopten para frenar el consumo, sino en los dos puntos relacionados con las formas de producción.
«Sobre el consumo no tenemos posición, pero la prohibición de ingredientes es lo mismo que prohibir los cigarrillos de mezclas tradicionales y eso determinará una caída de la demanda de hoja de tabaco Burley y Oriental», explicó. Añadió que, a modo de ejemplo, una baja en la demanda de estas variedades podría reducir en 20% la economía de Malawi, por ejemplo.
El productor, de nacionalidad portuguesa, agregó que en el mundo hay más de 30 millones de cultivadores de tabaco, al tiempo que 3,6 millones de personas dependen del cultivo de tabaco en apenas cinco países africanos. Aseguró, además, que la OMS no ha encontrado alternativas, pero insiste en que las medidas que propone el CMCT no tendrán impactos significativos.
«Somos la gente que más sabe de alternativas. Sabemos lo que ha funcionado y lo que no, hace diez años que decimos a la OMS que podemos colaborar, pero no quieren ninguna opinión que no sea la suya», aseguró. Finalmente, advirtió que este es un «problema grave» y que la OMS «no puede quedarse sólo con la agenda de los países ricos. Éstos no pueden decirles qué hacer a los países pobres».
En la asamblea general de la COP que comenzó el lunes último, delegados de varios países admitieron la necesidad de buscar alternativas contundentes para mitigar el impacto de la aplicación de las directivas que rechazan los productores. Sin embargo, varios subrayaron que buena parte de estos productores se escuda en la protección de las fuentes laborales siguiendo «las estrategias» de las grandes industrias tabacaleras para frenar el impulso de los países que buscan controlar su consumo.


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