26 de abril 2012 - 00:00

Prometen a la UIA veloz profesionalización de YPF

Axel Kicillof
Axel Kicillof
La Unión Industrial Argentina (UIA) pidió que la reestatizada YPF sea gestionada «con un alto nivel de profesionalismo», que la toma de control por el Estado «se sigan los pasos institucionales, jurídicos y normativos para garantizar el adecuado desarrollo del proceso» y que el Gobierno ponga en marcha «una estrategia y una política energética de mediano y largo plazo».

La central fabril se pronunció por primera vez respecto de la expropiación: el comunicado tras la reunión mensual de la Junta Directiva de la UIA fue redactado por el presidente, José Ignacio de Mendiguren, tras un intenso debate en el que hubo posturas más preocupadas por la defensa de la propiedad privada y otras más proclives a apoyar sin reservas la medida.

De la asamblea participaron -entre otros- Luis Betnaza (Techint), Federico Nicholson (Ledesma), Adrián Kaufmann Brea (Arcor), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Juan Carlos Sacco (gráficos), Héctor Méndez (plásticos), Guillermo Moretti (Santa Fe) y Juan Carlos Lascurain (ADIMRA). Este representante de las pymes metalúrgicas también había sido convocado horas antes por De Vido y Kicillof.

Por la mañana, Mendiguren había sido citado casi «de apuro» a la sede que tiene la petrolera en Puerto Madero; allí fue recibido por el interventor, el ministro Julio De Vido, y por el viceinterventor y viceministro de Economía Axel Kicillof.

Kicillof prometió la pronta profesionalización de la conducción de la petrolera, relató las reuniones que habían mantenido con posibles inversores en YPF, explicó las bondades del «shale gas» y le dijo a Mendiguren que -dado que se trata de una tecnología relativamente nueva y que la Argentina tendría una de las mayores reservas del planeta- los industriales argentinos deben prepararse para ser los proveedores de YPF para en el futuro convertirse en proveedores internacionales.

Por la tarde, y después de la prolongada reunión con Mercedes Marcó del Pont, presidenta del Banco Central, la Junta escuchó el informe de Mendiguren y pasó a discutir el tema de fondo: YPF.

Algunos delegados pidieron incluir en la declaración una postura sobre la necesidad de que el Gobierno cumpla con las obligaciones que fija la ley para las expropiaciones; otros le respondieron que «era absurdo y hasta contraproducente» ese párrafo, porque arrancaba asumiendo que el Gobierno no iba a cumplir con la ley. Hubo también entusiasmos inocultados cuando el titular de la entidad contó que De Vido y Kicillof habían sacado una lista de sectores que iban a ser proveedores de YPF y que iban desde los obvios (metalúrgicos, caños y tubos, plásticos, etc.) a otros no tan previsibles como plásticos y hasta indumentaria.

Finalmente, Mendiguren logró consenso alrededor de una idea que él había comunicado a principios de semana: que YPF se reconstruya siguiendo el modelo de Petrobras. Una petrolera con mayoría accionaria estatal, con participación de privados, pero manejada por profesionales indemnes a los vaivenes de la suerte política de los gobiernos que se alternen en el país.

El comunicado -que fue redactado por el presidente, el director ejecutivo Marcelo Etchegoyen y un representante de cada «bando» en disputa- contiene en sus pasajes más importantes lo siguiente:

  • YPF debe generar y potenciar «encadenamientos productivos» para promover el desarrollo de pequeñas, medianas y grandes empresas. 

  • Se gestione con un alto nivel de profesionalismo, buscando en forma permanente la calidad y eficiencia en sus operaciones.

  • Todo esto debe estar enmarcado dentro de una estrategia y una política energética de mediano y largo plazo, que defina el perfil futuro de la matriz energética del país.


  • Y pidieron que en su reestatización «se sigan los pasos institucionales, jurídicos y normativos para garantizar el adecuado desarrollo del proceso».
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