El macrismo esperaba aún anoche que el Gobierno lo convocara a la mesa de diálogo que comenzará hoy cuando acuda al llamado el Acuerdo Cívico y Social (ver nota aparte), que había reclamado el lunes una cita exclusiva y no compartida con otras agrupaciones. En PRO, en cambio, no han manifestado esa preferencia y están dispuestos a sentarse con el Gobierno aun cuando el temario excluya los temas económicos y sociales y se limite al intercambio sobre la reforma política. Sin convocatoria, seguían ayer en el PRO las mismas dudas que en la jornada anterior sobre quién concurrirá a dialogar con el Gobierno, si lo hará el titular de la bancada en Diputados, Federico Pinedo, o el titular del partido, José Torello (ayer en un mal día para conversar por someterse a la extracción de una pieza dentaria que le impedía cualquier locución).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De todos modos, el Gobierno no sólo insistió en descalificar al peronismo macrista sino que además avanzó en el dominio sobre el puerto de Buenos Aires, ya una feroz pelea entre la Nación y la administración porteña (ver nota aparte), un tema que forma parte de los reclamos que Mauricio Macri enumera constantemente como prioritarios para que atienda Cristina Fernández de Kichner.
En ese clima, PRO esperaba algún llamado de Florencio Randazzo a Diputados o al jefe del partido para concretar la entrevista en función de las mesas de consenso a las que comenzó a convocar el Gobierno nacional.
Lo único que hubo para el macrismo ayer fue el anticipo público que hizo el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández: el funcionario asegura que Macri será convocado al diálogo político en los próximos días y lo consideró como parte de la ronda de llamado a los gobernadores que conformará una segunda etapa en el marco del diálogo.
«Hemos llamado a 50 partidos, son 5 reuniones, para que podamos ser escuchados todos, luego vendrán reuniones con especialistas internacionales, y luego se preparará un proyecto que irá al Congreso», dijo Fernández ante los micrófonos radiales, por la mañana.
Vida económica
«La semana que viene estaremos convocando a los sectores de la economía, industria, comercio, campo, la CGT, todos los elementos que componen la vida económica. Y también serán convocados los gobernadores y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, esto es una primicia, es la segunda parte del diálogo», explicó el jefe de ministros.
Pero también Fernández repitió, en sintonía con Néstor Kirchner, que Macri «no puede formar parte del peronismo», y que Francisco de Narváez «nada tiene que ver con lo que significa la esencia del peronismo. No es peronista».
«A Macri le hacemos un favor si decimos que no puede formar parte del peronismo, porque creo que no le gusta ni que le mencionen que puede ser peronista», ironizó el funcionario. Inmediatamente le replicó el legislador porteño Cristian Ritondo, integrante del peronismo macrista y uno de los primeros aliados de De Narváez en la Capital Federal.
«Si Kirchner es progresista, yo soy el Che Guevara», reprochó el diputado a los dichos del ex presidente sobre Macri y dijo que «el peronismo no es sectario ni excluyente» y que «en las elecciones pasadas también se dirimió una interna peronista, y el modelo K fue derrotado en las urnas por De Narváez, Macri y Solá».
Dejá tu comentario