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Promoción de exportaciones: ¿Brasil induce el camino?
Lo expuesto podría actuar como estímulo para nuestro país. Esto, sea para generar nuestro propio nuevo plan, o aún para plantear a Brasil una asociación en la materia, la cual (aunque sea parcial o sectorial) permitiría generar no sólo mayor escala sino un salto de calidad en la reputación de nuestra oferta.
Un plan conjunto podría actuar como un "plan Mercosur" (alguna vez ambos países planificaron efectuar promoción asociada, como cuando en 2002 se abrió en Berlín una oficina conjunta del Mercosur, y cuando en enero de 2011 se firmó entre Argentina y Brasil el Memorando de Entendimiento para la promoción comercial conjunta). Es cierto que no hay muchas experiencias de promoción conjunta entre países socios, pero sí existen algunos casos incipientes como la apertura de la Oficina Comercial para Centroamérica (CATO, siglas en inglés) en Taiwán, en 1997, con la meta de asistir a las embajadas de los países aliados centroamericanos en ese país; o como el acuerdo que la CAN tiene para la promoción común a través de la organización de rondas de negocios conjuntas (lo llaman Infame).
La tarea asociada está hoy facilitada por la actual integración del comercio mundial en cadenas globales de valor donde la demanda prevalece sobre la oferta (Dice Zygmut Bauman que hemos dejado atrás la sociedad de productores típica del siglo XX para ingresar en la sociedad de consumidores del siglo XXI). Estas cadenas favorecen el trabajo en programas que desarrollen estrategias "pulling" (desde la demanda) antes que "pushing" (desde la oferta). Esto permite trabajar en asociaciones en las que la complementariedad prevalece sobre la nacionalidad, e invita a organizar programas conjuntos de paquetes de empresas y productos -complementarios- para insertarlos en eslabones identificados de cadenas estudiadas y relevadas.
Pero aun si ello no pudiera ser logrado (una asociación con Brasil en la materia requiere el consenso de nuestro socio, que está más avanzado en esta disciplina, especialmente a través de instrumentos como la agencia Ápex), la noticia del nuevo plan de Brasil puede operar como estímulo para que la Argentina,"per se", reenfoque su promoción comercial internacional. La promoción comercial es cada vez más relevante en el mundo, entendida como un conjunto de servicios prestados por el sector público, en diversos países, para asistir a empresas que, con esos servicios, desarrollan atributos competitivos como los que el plan anunciado por Brasil plantea: inteligencia comercial, acceso a mercados y estrategias de marketing novedosas; y todo a través una agencia única y profesional. Hay casos exitosos como los de Austrade en Australia; Proméxico en México; Jetro en Japón; KTIPA en Corea; UbiFrance en Francia o FinPro en Finlandia que así lo demuestran.
Las tareas de este tipo de agencias son de mayor valor para pymes, que reciben así auxilio para desarrollar capacidades internacionales. Dice el BID que las Pymes fueron responsables por cerca del 31 % del total exportado por los países de la Unión Europea, o de más del 53 % del valor agregado y cerca del 35 % de las exportaciones en Japón, actuando esencialmente como proveedores de las grandes empresas internacionales. Y que en Corea, China o Taiwán, las exportaciones de las empresas de menos de 100 empleados equivalen a más del 40 % del total exportado.
Una tarea útil para un programa de este tipo es el desarrollo de instrumentos de desembarco para empresas y productos argentinos en los mercados que más dinamismo están mostrando en el mundo, algo necesario para nuestro país, que aún no ha aprovechado suficientemente la revalorización de nuevos destinos para sus exportaciones. Un ejemplo de ello es la diferencia que hay entre nuestros clientes y los grandes importadores mundiales. Así, si se computan los 10 principales mercados importadores mundiales, se descubre que 7 son asiáticos; y si -más aún- se cuentan los primeros 15 principales importadores en el mundo, se constata que 10 son asiáticos. Más del 40% de todas las importaciones mundiales las explican China, Japón, Corea, India, Hong Kong, Singapur, Tailandia, Taiwán, Indonesia y Malasia; y si se agregan Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Rusia se llega al 50% del total de importaciones globales (Asia tendrá en 2020 unos 2.300 millones de habitantes urbanos, además de unos 2.400 millones rurales). Sin embargo, la Argentina tiene sólo dos mercados asiáticos entre los 10 principales destinos de sus exportaciones (China e India) y sólo 3 entre sus principales 15 destinos en ventas externas.
Este proceso de reenfoque ya comenzó a verse de modo incipiente (y bastante espontáneo) en la Argentina. Como se sabe, nuestro país logró en 2011 (84.000 millones de dólares de exportaciones) un récord luego del cual las ventas externas sólo descendieron. Sin embargo, en esa caída general (en la que se ven grandes descensos de exportaciones a Brasil, Chile, China, Italia o España) hay algunos casos excepcionales de países a los cuales las exportaciones se elevaron, dentro de los cuales los tres principales casos de crecimientos en las ventas externas desde nuestro país (desde 2011 hasta 2014) son Vietnam (941 millones de dólares de crecimiento); la India (crecimiento de 827 millones de dólares); y Arabia Saudita (alza de 250 millones de dólares).
Para intensificar y consolidar este cambio hacia nuevos destinos (como surge de la enseñanza de Jeannet y Hennessey, apuntando a adecuarse a las diferencias ente los mercados, condiciones de la industria, instituciones comerciales, restricciones legales, usos y costumbres, etc.) un plan al estilo del lanzado por Brasil -que, como también Brasil prevé, debería verse acompañado de una recuperación de equilibrios macroeconómicos en el entorno de las empresas exportadoras- sería de gran utilidad. Esta reciente decisión de Brasil puede, pues, marcar el camino: un programa de promoción de exportaciones con nuevo foco, adecuados instrumentos y basado en fortalezas propias.
* (Director general de la consultora "DNI")


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