Sobre la vereda del Hotel Panamericano, ayer por la tarde, los jóvenes integrantes de la Orquesta Académica del Teatro Colón eran los únicos convidados de piedra a los que no los tocaba la alegría de puertas adentro. Con trece años de existencia, luego de que a principios del año pasado su continuidad -durante la gestión de Horacio Sanguinetti- estuviera amenazada y luego recompuesta, hoy su destino vuelve a parecer errático. A quienes salían de la celebración de la reapertura les entregaban un volante en el que rechazaban el eventual cierre y que continuaran siendo «ignorados por las nuevas autoridades del teatro».
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