El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, consideró necesaria la discusión por un nuevo pacto fiscal federal entre Nación y las provincias y advirtió que "quedó totalmente desfasada la relación lógica de recursos y responsabilidades entre cada una de las jurisdicciones".
Sergio Ziliotto: "Hay que discutir realmente la redistribución de recursos entre Nación y las provincias"
En una entrevista con Ámbito, el gobernador de La Pampa se anota para debatir un nuevo pacto fiscal con Nación y advierte por un "desfasaje del federalismo". "Es necesaria una reforma tributaria de carácter progresivo", reclama. También opina sobre la actualidad económica, el peronismo y su vínculo con la gestión de Javier Milei.
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El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, ofreció una entrevista con Ámbito.
"Hoy las provincias tenemos la responsabilidad total o casi total en salud, educación, seguridad, protección social y ahora también en obra pública, entonces claramente hay un desfasaje del federalismo", reflexionó el mandatario en una entrevista con Ámbito.
Días atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había revelado que el Gobierno mantiene conversaciones con las jurisdicciones para empezar a delinear un nuevo consenso fiscal. En ese marco, el peronista Ziliotto levanta la mano y pide lugar en la discusión.
Aunque se mueve como un opositor frontal a la gestión de Javier Milei, logró un vínculo fluido con el Gobierno. "Siempre que nos convocaron, estuvimos", desliza. En diálogo con este medio, analiza la actualidad económica, la relación de la Casa Rosada con los distritos, los recortes al gasto público y el futuro del PJ con miras al 2027, entre otros temas.
Periodista: ¿Por qué considera necesario un nuevo pacto fiscal entre Nación y las provincias?
Sergio Ziliotto: Es necesario un nuevo pacto fiscal federal, pero claramente primero tenemos que aplicarlo desde el punto de vista de una reforma tributaria. Es bueno discutir un pacto fiscal federal pero que se discuta una nueva distribución, en el marco de la reforma constitucional de 1994. Quedó totalmente desfasada la relación lógica de responsabilidades y recursos entre cada una de las jurisdicciones. La reforma lo dice claro en el artículo 75, inciso 2: la distribución de los recursos entre Nación y las provincias debe ser en función de las responsabilidades, funciones y competencias de cada jurisdicción, nacional y provincial. A su vez, el reparto tiene que ser equitativo, solidario y que vaya en línea con generar un desarrolló armónico, de igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional. Por eso hablamos de una reforma en la cual todos seremos responsables de modificar pero en la que ninguno pueda hacerse el distraído con lo que pasó.
P.: ¿Cree que quedó vieja la ley de Coparticipación Federal?
S.Z.: Si uno analiza la vigencia de la actual ley de Coparticipación, la defección del federalismo arranca desde el mismo día en que entró en vigencia, que fue el 1 de enero de 1988. El conjunto de las provincias recibía -para redondear- un 58% y el Estado nacional un 42%. Hoy vemos que las provincias están recibiendo mucho menos. Si analizamos en términos redondos, hoy la Nación se está quedando con un 53% y las provincias con un 47%. Cuando uno lo lleva a valores absolutos, con referencia en el ejercicio fiscal del 2025, el conjunto de las provincias perdimos u$s12.000 millones. Tenemos que ser conscientes de que es necesaria una reforma tributaria de carácter progresivo, que busque el desarrollo a través de la producción y el trabajo. Analizar cuáles son los tributos que son regresivos y que realmente generan, en muchos casos, la imposibilidad de la inversión privada.
P.: ¿Percibe un desbalance entre recursos y responsabilidades en las provincias?
S.Z.: Lo que marca claramente la Constitución es distribuir entre Nación y provincias en virtud de competencias y funciones. Estamos en un escenario donde, a partir de 1988, las provincias hemos sumado infinidad de responsabilidades y perdimos recursos. Hoy las provincias tenemos la responsabilidad total o casi total en salud, educación, seguridad, protección social y ahora también en obra pública, entonces claramente hay un desfasaje del federalismo. Por eso hay que discutir federalismo fiscal y definir el rol del Estado en virtud de las tres jurisdicciones; qué le va a corresponder a cada una. Algunos plantean desde el Gobierno que el Estado nacional no puede hacerse cargo de definir cuáles son las obras para cada rincón de la Argentina y es cierto. Quizás las provincias, junto con los municipios, tenemos más capacidad de gestión para llevar adelante la obra pública. Pero, como también lo dice la reforma constitucional de 1994, toda transferencia de responsabilidades, competencias y funciones debe ser acompañada por los recursos. Bienvenida la discusión por un nuevo pacto fiscal y de fijar reglas de juego: en qué deben ser imputados los nuevos recursos que recibiríamos las provincias.
Ingresos Brutos es uno de los impuestos más discutidos -muchas veces desde el desconocimiento-. Los u$s12.000 millones que perdimos las provincias equivalen a un tercio de lo que recaudamos en IIBB. Por eso claramente tiene que haber un compromiso de las provincias, en el marco de un nuevo acuerdo federal, a bajar tributos en la Argentina. Las provincias nos hicimos cargo de todas las responsabilidades del Estado. Afrontamos con lo que tenemos a mano. Claramente tenemos una estructura tributaria que hoy no podemos achicar, porque hoy tenemos las responsabilidades. En La Pampa y en muchas provincias, solo está el sector público en la oferta educativa y sanitaria; claramente tenemos responsabilidad, pero queremos que se nos reconozca el esfuerzo que hacemos. Podemos demostrar que somos eficientes.
P.: Nación pone especial énfasis en el equilibrio fiscal.
S.Z.: Muchas veces se discute la viabilidad o no; se plantea que el equilibrio fiscal debe ser enunciable. La Pampa es sinónimo de equilibrio fiscal: nació provincia con equilibrio fiscal y nunca lo perdimos. Es lógico, es el ABC de la administración y de las finanzas públicas, privadas y familiares. Vos no podés gastar más de lo que recibís, pareciera que estamos discutiendo la curvatura del círculo. Hay que discutir el federalismo fiscal, que cada jurisdicción se lleve lo que le corresponde en virtud de la responsabilidades que tiene con la ciudadanía.
P.: En cuestiones impositivas, el Gobierno machaca contra provincias y municipios por IIBB y otras tasas. ¿Cómo ve esta discusión?
S.Z.: En crisis económicas, donde la rentabilidad se cae a pedazos en la Argentina, todo el mundo analiza una estructura de costos y mira hasta el último alfiler en una bolsa. Cuando uno analiza la distribución de la carga tributaria de cualquier sector económico, ve que, como mínimo, la carga principal es del Gobierno nacional. Cuando se plantea por una cuestión ideológica y estratégica que el gran problema del desarrollo de la Argentina son los "gastadores seriales" de los gobiernos provinciales, se olvida de que somos los que ponemos el hombro en darle respuesta a la sociedad. También nos hicimos cargo.
El Gobierno nacional plantea como una gran medida haber bajado la presión impositiva, el 94% la soportaron las provincias y los municipios. Se bajaron alícuotas o regímenes que tienen que ver con impuestos coparticipables. Las retenciones siguen al mismo nivel que cuando ingresó el Gobierno nacional. El impuesto al cheque no se tocó. Son recursos que son exclusivos de Nación. Claramente las provincias no somos responsables de que no venga la inversión: son las políticas que no generan seguridad jurídica ni estabilidad fiscal. Por eso la Argentina está con los niveles de inversión real extranjera más bajos de la historia; a nivel latinoamericano estamos en el fondo. Es una cuestión de modelo económico.
También se plantea que la falta de rentabilidad es el costo laboral. Para fomentar inversiones y la generación de trabajo, hay que plantear lo que tenemos en La Pampa, que es una ley de incentivos fiscales. La industria y los que agregan valor al sector primario tienen cero de carga tributaria provincial. El 9/31, lo que es la nómina salarial, se transforma en crédito fiscal para pagar impuestos. Quien mayor actividad tiene en virtud de periodos anteriores paga el 50% de la alícuota que le corresponde en impuestos provinciales, incluido IIBB. Premiamos al que genera mayor actividad económica y al que genera trabajo. Bajar una alícuota a todo el mundo es no diferenciar entre produce y quienes especulan. La ley de Incentivos Fiscales que generamos contempla menos carga tributaria para aquel que arriesga, que produce, que genera trabajo.
P.: ¿Cree que este Gobierno tiene cintura para llegar un acuerdo de ese calibre con todas las provincias?
S.Z.: En este caso somos 25 actores. La cintura tendría que ser de los 25. El federalismo se construye entre todos, por eso somos un país federal. En Argentina no se entiende el poder que tienen los gobernadores a partir de integrar un país que no solo es una concepción de buscar el desarrollo armónico de cada rincón, sino que está consagrado en el primer artículo de la Constitución, cuando dice que es un sistema federal.
Cuando se analiza el federalismo fiscal y ve el contenido de dónde viene, claramente la generación de recursos es provincial. En el marco de la Constitución delegamos esa competencia al Estado nacional para que administre el cobro de los impuestos nacionales y en virtud de eso genera una distribución que es la que está en la ley de Coparticipación. No lo planteo desde el punto de vista partidario, porque una de las cuestiones que tenemos que dejar de analizar cuando discutimos cuestiones estructurales de Argentina. Todos somos responsables. ¿Por qué llegamos las provincias a esta situación de recibir el 58% en 1988 a un 47%? Cada vez que hubo una crisis económica y que el Estado necesitó ayuda, las provincias cedieron recursos; cada vez que hubo crisis financiera y económica, hubo que sacar recursos de todos -provincias y Nación- para cubrir una responsabilidad que el Estado no estaba cubriendo. Eso fue un camino de defección de 1988 hasta ahora. No es una cuestión coyuntural, lo digo desde hace mucho tiempo. Somos 25 partes, todos tenemos responsabilidad.
P.: El último acuerdo de esas características fue el que impulsó Mauricio Macri en 2017, ¿sirve como antecedente?
S.Z.: Habría que ver cuál es la intencionalidad y que los mecanismos se cumplan. Es un antecedente válido, más allá de los resultados. Todos los antecedentes son válidos. Desde 1988 hasta ahora hubo muchos pactos fiscales federales. No tengo ninguna duda que los actores de cada momento tuvieron la mejor de las voluntades para resolver los problemas de los argentinos. Si bien yo gobierno La Pampa y tengo intención de darle lo mejor a los pampeanos, también soy parte de un país donde no puedo vanagloriarme de lo que tengo y el resto de las provincias no. La principal discusión no tiene que ser entre las provincias, como por ahí se plantea. No podemos ir a una discusión entre pobres, a ver qué provincia le saca qué a otra. Hay que discutir realmente la coparticipación primaria, que es la redistribución entre Nación y las provincias, como lo marca la reforma constitucional de 1994.
P.: ¿Ve posible una posición de unidad entre las provincias? El reciente debate por zona fría exhibió divisiones profundas.
S.Z.: Esas son situaciones que en cierta manera le ponen un poco de frío a la situación, pero la vocación por dialogar y buscar consensos no tenemos que perderla nunca, más los que tenemos responsabilidades institucionales a partir de mandatos populares.
P.: Usted es un gobernador opositor pero logró un vínculo fluido con la gestión de Javier Milei. ¿Cómo está la relación hoy?
S.Z.: Cada vez que nos convocaron, estuvimos. Yo estuve en las dos reuniones del Presidente con los gobernadores. Fui parte del debate y se planteó el tema de la ley de coparticipación. El Gobierno se jacta de ser el más reformista de la historia. Yo no estoy en contra de las reformas, bienvenidas sean, las leyes no son de piedra; pero cualquier reforma que no tenga como objetivo beneficiar al conjunto no va a tener nunca viabilidad política, económica ni social. En Argentina hay que discutir absolutamente todo: así como hablo de la reforma tributaria, también hablo de una reforma judicial. La reforma que quieras hay que discutirla. El mundo hace y nosotros, como dirigentes políticos, tenemos que saber leer hacia dónde va la sociedad para saber cómo le allanamos el camino. Fuimos la primera provincia que adhirió al régimen de extinción de obligaciones recíprocas; por un convocatoria de la Corte Suprema, llegamos a un acuerdo por la caja previsional. Cuando los 24 gobernadores decidimos enviar al Congreso los proyectos de ley para coparticipar el impuesto a los combustibles y los ATN, fuimos un grupo de gobernadores a hablar con Guillermo Francos, Lisandro Catalán y Carlos Guberman. Uno de los voceros fui yo. Trabajamos en conjunto porque era una cuestión institucional. Las cuestiones políticas se resuelven en otros ámbitos. Yo tengo el mayor respeto institucional pero requiero el mismo para este lado. En eso estaremos siempre, porque queremos discutir federalismo fiscal.
P.: ¿Ve a otros gobernadores peronistas sentándose a la mesa con Nación para discutir un pacto fiscal?
S.Z.: Yo no tengo ninguna duda de que cuando vamos a discutir los intereses de las provincias no puede faltar ninguno de los 24. Ni va a faltar ninguno de los 24.
P.: ¿Cree que los convocarían?
S.Z.: Ojalá.
P.: En el terreno político, ¿lo entusiasma algún liderazgo en el peronismo de cara al 2027?
S.Z.: Creo que estamos a años luz de una elección. Hoy la gestión nos lleva el mayor tiempo. El peronismo tiene que volver a ser opción a partir de discutir los problemas de la gente y no de los dirigentes.
P.: ¿Cómo se percibe en La Pampa este momento del Gobierno?
S.Z.: Hay una pérdida de calidad de vida de la sociedad. Cuando ves los índices de mayor concentración de la riqueza, de una distribución inequitativa entre capital y trabajo, cuando eso genera mayor pobreza e indigencia -más allá de los índices del INDEC-, cuando ves los síntomas de reacción de la sociedad, no vemos una explosión social sino una implosión social. En el ámbito de la familia aparece una mayor cantidad de problemas, como la salud mental, algo que tiene mucho que ver con las adicciones y pero también con que ha desaparecido la mesa familiar. No solo es comida, sino también encuentro. Tiene que ver con generar una mejor calidad de las relaciones humanas. Eso se perdió y las relaciones personales hoy están cada vez más exasperadas. Ese mensaje lamentable de violencia y odio, que no solo baja a nivel nacional sino también es una efecto internacional, de ver al que piensa distinto como a un enemigo, está generando una calidad social de relaciones personales que no lleva a buen camino. El mayor ordenador social es el trabajo. Cuando haya menos trabajo, va a haber más crisis social.
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