16 de enero 2013 - 00:00

Prueba de amor

Sergio Massa
Sergio Massa
El tiempismo que administra Sergio Massa en el peligroso juego del candidato incierto sufre -valga la paradoja- contratiempos. Quienes se obnubilan con la posibilidad de que sea un candidato contra el Gobierno de Cristina de Kirchner olfatean que no todo está tan claro y le exigen definiciones que todavía no está dispuesto a dar.

Incomodidad

El sindicalista del petróleo, exmecenas de Felipe Solá, luego socio de Francisco de Narváez y ahora recién llegado al massismo, Alberto Roberti, puso ayer en boca de Massa esas palabras que Massa no quiere decir -que será candidato contra la Casa Rosada- y lo puso en la incómoda situación de desmentirlo. Refleja la mínima y minada franja por la que camina el alcalde de Tigre. La promesa de ser puede, para algunos, empezar a ser insuficiente. Como en el amor, en la política no existen las pruebas de amor. Existe el amor. En palabras del rocker cristinista Indio Solari: si no hay amor, que no haya nada, «no vas a regatear». Apenas empezó a ser filomassista, Roberti ya casi es un exmassista.

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