El pago total fue de 354 millones y lo realizó el Banco Gubernamental de Fomento (BGF) utilizando recursos propios y parte de los fondos de entes oficiales.
El gobernador advirtió que la de ayer fue una solución temporal y que la isla necesita una urgente ayuda política de Washington.
"Ante el rápido deterioro de la situación, he ordenado la retención de ingresos asignados a ciertas entidades públicas para el pago de las deudas", explicó el funcionario. Sin embargo, apuntó que ello supone "incurrir en el pago de nuestras propias deudas" y entrar en un "caótico proceso" que únicamente se podrá detener si interviene el Congreso de EE.UU.
Puerto Rico es un "Estado libre asociado" de EE.UU. y como tal mantiene una limitada autonomía.
"Hemos tomado este difícil paso con la esperanza de que el Congreso actuará pronto. Pero estemos claros: no tenemos más efectivo", advirtió García Padilla.
El gobernador reiteró que Puerto Rico no está pidiendo un rescate, sino que lo que reclama son "las herramientas para terminar el trabajo", como la inclusión de la isla en la disposición de la Ley de Quiebras de Estados Unidos que permite a los municipios y corporaciones gubernamentales protegerse de sus acreedores; igualdad en la distribución de fondos de salud para los residentes de la Isla, la exclusión de Puerto Rico de leyes que aumentan los costos de vida y de hacer negocios en el país.
| Agencias DPA y EFE |


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