Washington - El presidente estadounidense Donald Trump acaricia una victoria política en el Senado cuya mayoría republicana, pese a eventuales defecciones, se encaminaba a aprobar, al cierre de esta edición, la reforma fiscal.
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Analistas estiman que el texto se sancionará con apenas uno o dos votos de diferencia y se esperaba una votación entre la última hora de ayer y hoy.
"Soy optimista y pienso que la fiscalidad será reformada por primera vez en 31 años", dijo el jefe de los senadores republicanos, Mitch McConnell.
En el Gobierno aún está vivo el drama de hace meses cuando tres senadores republicanos cambiaron de posición a última hora y torpedearon la derogación del sistema de salud conocido como Obamacare, una de las principales promesas de Trump.
Esta vez la mayoría republicana se muestra más unida con la filosofía de la reforma tributaria, que contiene fuertes rebajas de impuestos a personas y empresas, y que simplifica las normas y trámites fiscales.
La reforma que será puesta a votación puede aumentar el endeudamiento de Estados Unidos en un billón de dólares en diez años y eso genera resquemores.
Miembros del Partido Republicano negocian su voto a cambio de modificaciones como por ejemplo ventajas para familias con niños o la obligación de contar con un seguro de salud, uno de los pilares del Obamacare. Incluso, la tasa final de impuesto a las sociedades podría ser de 21% o 22% en vez del 20% pedido por Trump. Actualmente es de 35%.
Si el Senado aprueba el texto habrá luego que armonizarlo con el que aprobó hace dos semanas la Cámara de Representantes. Ambos proyectos tienen algunas diferencias.
Unida contra la reforma fiscal, la oposición demócrata alegará que será muy cara y que solo beneficiará a los ricos.